Concienciación

La “banalización” del uso de antibióticos potencia la amenaza de las resistencias

Especialistas en enfermedades infecciosas y Sanidad analizan la situación en España
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Madrid
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16 feb 2018 - 15:45 h
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Hablar de España y de los antibióticos es hablar de una mala relación y unas cifras preocupantes. Nuestro país se sitúa a la cabeza en consumo de antibióticos y en prescripciones. Los motivos varios: falta de concienciación, desconocimiento, etcétera. También suma que no existe la especialidad de enfermedades infecciosas en España, cosa que en otros países sí. Sin embargo, no todo está perdido. En las distintas comunidades se están llevando a cabo proyectos de referencia, como el Pirasoa en Andalucía, para mejorar las cifras y poner solución a un problema cada vez más creciente. Esta “banalización” en el uso de antibióticos se abordó durante la jornada ‘Pasado, presente y futuro de los antibióticos’, un proyecto de Responsabilidad Social Corporativa de Reig Jofre y la Fundación Isabel Gemio.

Como apuntó José Miguel Cisneros, presidente de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (Seimc), “la situación actual es muy grave. Existen pacientes en hospitales españoles y en otros países desarrollados con infecciones graves frente a las que no hay ningún antibiótico eficaz”. Una realidad, a su juicio, inimaginable en los años 90. “Nos encontramos en una situación inesperada que se ha instalado de forma progresiva y no ha llamado la atención como sí lo hacen crisis sanitarias súbitas como la del Ébola”.

La realidad es que las resistencias a los antibióticos crecen sin cesar y se extienden con la globalización. “Las estimaciones prevén millones de muertes y una vuelta a la época preantibiótica”, aseguró Cisneros.

En este contexto, el experto considera que se han cometido errores como por ejemplo pensar que los antibióticos son tan buenos que hasta son inocuos, sin tener en cuenta el impacto ecológico.

Para Rafael Cantón, jefe del Servicio de Microbiología del Hospital Universitario Ramón y Cajal, la situación, además de ser un problema de salud pública es también económico. “Una infección por una bacteria multirresistente puede cuadruplicar los gastos de un paciente ingresado por una bacteria sensible a los antibióticos, e incluso llegar a los 20.000 euros de más gastos derivados”, indicó Cantón, haciendo referencia a la estancia hospitalaria, más atención médica y enfermera, y el uso de antibióticos combinados.

Toda esta realidad pone de manifiesto la necesidad de potenciar los recursos económicos en el Plan Nacional contra las Resistencias, así como reconocer a una especialidad que es clave para esta lucha.

Las infecciones por bacterias causarán más muertes por las resistencias que el cáncer

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