El sector reacciona a la alusión de Montoro: “No firmamos un acuerdo porque no nos llamaron”

La patronal de los genéricos muestra su “disponibilidad total” para seguir dialogando con el Gobierno
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Madrid
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12 ene 2018 - 14:00 h
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La tasa de penetración en España se sitúa en un 40 por ciento, mientras que la europea supera el 60 por cien

La patronal muestra su total “disponibilidad” para “retomar las conversaciones en los términos que se recogían”

Estancamiento. Es la palabra más repetida en el año que acaba de terminar para el sector de los genéricos. Uno de los datos que más asusta de ese 2017 es la tasa de penetración en España, situada en un 40 por ciento y mucho más lejos de lo deseable de la media europea, fijada en un 62 por ciento. La mirada al nuevo año se ha topado con Cristóbal Montoro. El ministro de Hacienda lanzó una alusión directa contra “el resto de proveedores” durante la firma de la renovación del convenio del Ejecutivo con Farmaindustria por la sostenibilidad, el acceso y la innovación. Mientras Fenin rehusa hacer cualquier comentario al respecto, Aeseg responde al ministro.

“No firmamos porque no nos convocaron para firmar, no nos llamaron”, asegura Ángel Luis Rodríguez de la Cuerda, director general de la patronal de los genéricos Aeseg. Cuando el pacto recientemente renovado entre Farmaindustria y la Administración todavía se estaba cocinando, Aeseg ya tenía conversaciones abiertas para llegar a un acuerdo que nunca se materializó.

Ahora habría que reactualizar ese borrador que lleva al menos dos años en algún cajón del Ministerio de Sanidad. De hecho, la patronal muestra su total “disponibilidad” para “retomar las conversaciones en los términos que se recogían en ese protocolo en su día”.

También hubo un primer intento de incluirse en el preacuerdo de Farmaindustria que cayó en saco roto cuando sobre la mesa salió la cuestión del incremento del gasto en medicamentos, puesto que chocaba de bruces con el ahorro del que hacen gala los medicamentos EFG. Por eso se abrieron otras líneas de conversación directamente con la Administración a la búsqueda de un acuerdo propio.

En esas negociaciones se planteaba que, en el caso de que se diera un crecimiento extraordinario en el mercado de los genéricos, se podría ceder parte de ese incremento a los poderes públicos como “dotación económica”, según explica Rodríguez de la Cuerda. El Gobierno, por su parte, se comprometía a implementar planes de desarrollo y promoción al sector del genérico. “Seguimos abiertos a cualquier interlocución y, además, partimos ya de ese documento trabajado que marcaba unos objetivos comunes”.

El concepto de colaboración debería mantenerse en la misma línea, para el director general de Aeseg. “El sector podría contribuir siempre y cuando haya una contraprestación y, más todavía, en este momento de estancamiento. “Ahora más que nunca es cuando la Administración debe ser consciente de que tiene que cambiar la normativa o realizar alguna acción complementaria para recuperar la senda del desarrollo del genérico”, zanja.

Montoro y Montserrat, por “un gran pacto”

La frase literal de Montoro fue: “Yo no entiendo por qué no están el resto de proveedores ni todas las comunidades autónomas, y más cuando incumplen la regla de gasto”. La ministra de Sanidad, Dolors Montserrat, se mostraba más optimista y confiada: “Vamos a conseguir que se acaben sumando todos y a encauzar un nuevo pacto por la sanidad”, aseguraba.

“Espero que 2018 sea el año del acuerdo entre el Gobierno y Aeseg”, apuntaba Rafael Borrás, director de comunicación de Teva, para quien ese pacto fijaría las bases “para la estabilidad de un mercado que aporta muchísimo a la economía española, no solo a la cuestión sanitaria”.

El protocolo de colaboración renovado por un año más entre el Gobierno y la patronal Farmaindustria lleva en vigor desde 2015 y limita el gasto público en medicamentos originales al crecimiento económico del país. En el caso de que lo sobrepase, la industria deberá devolver la diferencia, algo que le permite convertirse en un “instrumento ágil de control del gasto público que ayuda a cumplir los objetivos presupuestarios y los compromisos con Bruselas”, como recordaba Jesús Acebillo, presidente de Farmaindustria.

El ministro también le puso precio al Sistema Nacional de Salud. Lo fijó en 70.000 mil millones de euros. Eso es lo que cuesta ser la envidia de Europa y encabezar los rankings sobre sostenibilidad y accesibilidad sanitaria. “Tenemos un gran sistema de salud”, decía Montoro; “el mejor del mundo”, puntualizaba la ministra Dolors Montserrat.

veinte años de aeseg

La nebulosa jurídica que se cierne sobre el sector parece que no escampa este 2018. Desde la patronal critican que la ley no establezca diferencias en cuanto al precio de la marca y el del genérico. Dicho de otra forma: la legislación “obliga a la marca a ponerse al precio del genérico desde el minuto uno”, algo que “desmotiva” a los inversores y que está pasando de ser una cuestión que preocupa a la directa “desmotivación” que pagará tanto la Administración sanitaria como los pacientes. Según Ángel Luis Rodríguez de la Cuerda, director general de Aeseg, “tenemos que recuperar una normativa que establezca diferencias, o un mayor desarrollo de la prescripción por principio activo que lleve implícito el desarrollo del genérico”. Los cambios no vienen solos, sino que requieren acciones. Los genéricos contribuyen como regulador del precio del mercado al ahorro, cifrado en mil millones de euros al año. Además, siete de cada diez genéricos se producen en España. “Las Administraciones saben y conocen que el genérico está en un momento muy delicado y que hay que hacer algo por él”. El tiempo apremia. Si 2017 fue el año de la “sensibilización” y coincidía con el 20 aniversario del sector, este recién inaugurado 2018 espera que sea el del desarrollo de los fármacos EFG, “el año en el que se actúe de una manera decidida por parte de las Administraciones”.

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