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Enfermedad y enfermar en la farmacia comunitaria

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Patrona Fundación Pharmaceutical Care España
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07 dic 2018 - 11:00 h
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<p>Enfermedad y enfermar en la farmacia comunitaria </p>

Enfermos, pacientes, clientes. Los usuarios de la farmacia se consideran clientes. Utilizamos el término paciente porque asociamos medicamentos a enfermedades (tratar o prevenir) que utilizan personas enfermas. En este contexto podríamos hablar del tránsito de cliente (sano, usuario de la farmacia) a paciente (con enfermedad crónica o aguda con implicación profesional del farmacéutico) y de enfermo a cliente (solo quiere una relación comercial aunque este enfermo).

El encuentro centrado en el paciente busca “agujeros” en la secuencia de fallos que son causa de daño por medicamentos.

En la Atención Farmacéutica (AF) intentamos el encuentro con la persona/cuidador para llegar al paciente por las consecuencias que pueden tener los tratamientos (desde la prescripción, a la administración por acción o por omisión). Cualquier contratiempo que surja en la farmacia (accesibilidad al medicamento) se enmarca única y exclusivamente en una relación comercial que deteriora y contamina el encuentro. Para los pacientes el medicamento casi siempre es urgente sobre todo ante la primera prescripción (más si es al alta hospitalaria o prescrito por el especialista).

¿Cómo identificamos las enfermedades en la Farmacia? Lo pueden manifestar de forma abierta y espontánea, puede surgir en el contexto de la entrevista o en la lectura de algún documento. de forma indirecta “esto para la diabetes” “me faltan las pastillas de la tensión” “esta caja no la conozco, para qué es” “venimos del hospital que a mi padre le dio un infarto”.

No siempre quieren que se identifique la enfermedad por eso si la entrevista cuando se “fuerza” o es inadecuada puede vulnerar la intimidad del paciente.

Desde el punto de vista técnico podemos “acercarnos” a las enfermedades a través de los medicamentos prescritos (la estrategia terapéutica da idea de “gravedad”).

La percepción de la enfermedad no es igual para el farmacéutico, paciente, familiar o cuidador.

Variabilidad del comportamiento según qué enfermedad. Paciente silencioso (cáncer, Alzheimer), fácil (diabetes, infección), complicado (esquizofrenia), ausente (terminal). La intuición y observación: silencio, tristeza (qué pasó en la consulta del médico) ira, angustia, serenidad, preocupación, olor, aspecto (desaliñado, cuidado). Los cambios en la persona conocida adquieren especial relevancia (evaluar y toma decisiones)

La frase que invita: “¿necesita alguna aclaración o información sobre los medicamentos?” No gracias, me lo explicó el médico.

Sabemos muy poco de nuestros pacientes incluso de los que demuestran la confianza en el farmacéutico de cabecera (longitudinalidad)

Qué esperan los enfermos

Una dispensación rápida y llevar lo “que el médico me recetó”, Comprar un medicamento sin receta aunque esté sujeto a prescripción (conflicto asegurado) Que resolvamos problemas.

Cada enfermo elige la farmacia en función del servicio que le den. No es fácil saber si esperan una atención “comercial” o atención profesional (AF).

Ley de Autonomía del paciente El deber de informar. Fuente de conflicto

Todo profesional que interviene en la actividad asistencial está obligado no sólo a la correcta prestación de sus técnicas, sino al cumplimiento de los deberes de información y de documentación clínica, y al respeto de las decisiones adoptadas libre y voluntariamente por el paciente.

Quien no hace lo que el médico prescribe es etiquetado de ” incumplidor”, se le busca activamente y se le incluye en programas que buscan el beneficio de mejorar la adherencia (o el consumo, según quien promueva o financie esos programas). ¿Hasta dónde la Ley de Autonomía del paciente, hay límites?

¿Qué tipo de información se espera que proporcione el farmacéutico ante la solicitud de medicamentos con receta? ¿Puede crear situaciones de conflicto con el médico o con el propio paciente/familiares? Las fichas técnicas de los medicamentos son la referencia para todos los sanitarios. ¿Las situaciones de alto riesgo (contraindicación, dosis por encima de las admitidas) se comunican al paciente? ¿Se pide autorización para confirmar con el médico la prescripción?

Los pacientes tienen una expectativa muy alta del beneficio de los medicamentos, pero los sanitarios cada vez somos más conscientes de los riesgos. Resolver implica identificar los problemas y tratar de evitar el daño, cada uno donde esté, de forma coordinada, sin exclusiones y en el contexto de la buena práctica profesional. Todos somos necesarios.

Ponencia completa en http://blog-reap.blogspot.com/2018/11/enfermedad-y-enfermar-en-la-farmacia.html

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