Europa se divide entre la sustitución total, un modelo de cuotas o de pacientes naive

Dinamarca o Noruega apuestan por una sustitución plena mientras que Alemania o Italia implantan otros modelos
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Madrid
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19 may 2017 - 13:30 h
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Aunque es cierto que la Unión Europea ha sido pionera en todo lo referente a la regulación de los fármacos biosimilares, lo cierto es que el crecimiento de estos fármacos se está produciendo de forma desigual en los países europeos. Y es que son numerosos los modelos regulatorios que se adoptan por los Gobiernos de los diferentes países.

Mientras Noruega o Dinamarca apuestan por una sustitución total desde el momento en que el biosimilar llega al mercado, países como Irlanda o Francia registran crecimientos más sostenidos. Así se puso de manifiesto durante la celebración de la XV Conferencia de Medicamentos Biosimilares celebrada en Londres y organizada por la patronal europea Medicines for Europe.

Aquí el director de la agencia danesa, Steinar Madsen, aseguró que los incentivos en términos de gestión y financiación en favor del biosimilar en su país son muy grandes. En este sentido, explicó que, aunque Noruega dispone de incentivos, la decisión sigue en manos del clínico.

Por su parte, Peter Jorgensen, de la asociación danesa de genéricos (IGL), tildó de eficiente al sistema adoptado por el Ejecutivo de su país. “Tratamos a muchos más pacientes, contratamos más médicos y enfermeros. Creemos en la ciencia, y no hay motivos que justifiquen pagar más por los productos que lo estrictamente necesario”, expuso el representante de la patronal.

Zoltán Kaló, profesor de economía de la salud en la Universidad Eötvös Loránd de Budapest destacó las políticas de Noruega, Dinamarca y Polonia como tres ejemplos de apuesta por el biosimilar. Por contra, señaló Irlanda y Francia como países dondeno se está aprovechando la oportunidad que ofrece el biosimilar. Desde su punto de vista, el abordaje correcto que deben adoptar los gobiernos debe ser con una actitud proactiva, centrándose en adopotar iniciativas que fomenten la formación tanto a médicos como a pacientes.

Mejor acceso

Por otro lado, el profesor de economía de la salud, aseguró que algunos de los países del este y del centro de Europa deberían tomar buena nota y aprender de la experiencia noruega pues, “en estas regiones, al contrario que en Occidente, la principal aportación de los biosimilares no es al ahorro y, por tanto la sostenibilidad de los sistemas de salud, sino al acceso a los pacientes”.

Por otro lado, Per Troein, VP Strategic Partners de QuintilesIMS, explicó que la cuota de penetración de los biosimilares no es desigual solo entre los países, sino también entre principios activos. En el caso de filgastrim, en muchos países la molécula está copada por el biosimilar, explicó el experto. Más variabilidad presenta, por ejemplo, infliximab. Con esta molécula se aprecia que mientras que los países nórdicos y Polonia han apostado de una forma decidida por la sustitución al biosimilar, en otros, como Reino Unido, el crecimiento no es tan pronunciado. Con etanercept biosimilar, expuso, “en Dinamarca, Noruega y Suecia el cambio ha sido más rápido que con infliximab”.

No obstante, no todas las moléculas biosimilares que se incorporan al mercado farmacéutico logran hacerse con una gran penetración. En este sentido, el experto de QuintilesIMS apuntó a los biosimilares lanzados en el área de fertilidad.

Con todo, Troein aseguró que cuando existe competencia, no sólo se produce una reducción del precio biosimilar y de su producto de referencia, sino que suele alcanzar al conjunto de medicamentos parecidos o para la misma indicación. Así, explicó que, en los países con un mayor índice de competencia, el precio suele reducirse entre un 50 y un 70 por ciento, algo que valoran los financiadores”.

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