¿Cómo se garantiza la seguridad de la cosmética personal?

Después de consultar al Comité Científico de Seguridad de los Consumidores (CCSC) la Comisión Europea regula
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Bruselas
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24 mar 2017 - 14:00 h
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El órgano más grande del cuerpo humano es la piel, y por ello, está muy expuesta a las múltiples sustancias químicas que la rodean. Sin embargo, estas no se quedan en el exterior, sino que pueden ser absorbidas por el organismo. Las sustancias químicas también se introducen por vía oral o respiratoria, a través de productos de higiene bucal o labiales, o de productos en aerosol. Por todo ello, la Comisión Europea ha emitido un documento para recordar la importancia de los controles rigurosos que realizan visto el carácter íntimo y frecuente del contacto con productos de higiene y belleza.

El reglamento europeo sobre cosméticos controla todos los ingredientes de estos productos. Es el caso de los conservantes, colorantes, tintes capilares, filtros ultravioletas, fragancias y nanomateriales. Además, desde los años 60 la Comisión se apoya en un comité de expertos independiente, el Comité Científico de Seguridad de los Consumidores (CCSC), que le asesora sobre la seguridad de los ingredientes cosméticos. Una vez escuchan al CCSC, adoptan las decisiones reglamentarias sobre si se debe autorizar un ingrediente químico contenido en productos cosméticos, además de establecer las condiciones para su uso.

Evaluación detallada

El proceso para llevar a cabo la evaluación de seguridad de los cosméticos es muy minucioso. Se considera toda la información detallada sobre las propiedades físicas y químicas de los ingredientes, sus posibles efectos nocivos y la exposición de los consumidores a dichos productos. En definitiva se trata de evitar los posibles riesgos provocados por sustancias químicas peligrosas, que pueden ser cancerígenas o tóxicas para la reproducción, y algunas pueden permanecer tiempo en el organismo.

La pureza de los ingredientes es otro de los puntos que la evaluación garantiza, y que no contengan “impurezas inaceptables que puedan dañar la salud de los consumidores”, explica la CE. Esto afecta a los grupos más vulnerables como lactantes, niños y embarazadas. Aunque también a personas expuestas a químicos por su profesión (personal de centros de estética y peluquerías).

La evaluación recaba datos sobre los posibles efectos nocivos de los ingredientes y, como desde 2013 está prohibido ensayarlos en animales, se consideran cada vez más los datos derivados de modelos sin animales (como las células cultivadas o de modelos informáticos).

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