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06 sep 2017 - 12:56 h
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El envejecimiento de la población es uno de los principales retos que afrontan las sociedades occidentales. Un reto que afecta de forma importante a los sistemas sanitarios, que tendrán que hacerse cargo de un número cada vez mayor de personas de tercera edad dependientes y con enfermedades crónicas y comorbilidades. Como señaló Roberto Nuño, Head of Innovation Health en Deusto Business School, “en el año 2064 el grupo de población más numeroso en España serán las mujeres de 85 años o más”. De este modo, se estima, añadió este experto, “que el gasto en cronicidad sea 47 veces mayor que en la actualidad”. Pero el sistema sanitario no está reaccionando con los suficientes reflejos a una realidad presente (envejecimiento y cronicidad) que va a ser mucho más importante en el futuro. “El presupuesto sanitario todavía está excesivamente volcado en los grandes hospitales, pero las necesidades son y serán más de cuidado que de curación”, añadió Nuño. Es decir, indicó este experto, habría que apostar más por los servicios sanitarios y de atención en los domicilios.

Nuño destacó que para virar en la dirección adecuada sería necesario combatir la excesiva fragmentación de la atención sociosanitaria, lo que mejoraría la continuidad y la coordinación entre niveles. Nuño comentó la experiencia de un modelo de cuidados paliativos integrados en Colombia, “que logró una reducción del 35 por ciento de los costes en el último trimestre de la vida”.

Otra de las ponencias relacionadas con el envejecimiento fue la de Mauricio Avendaño, del Kings’ College & Harvard School of Public Health. Este experto ha estudiado la influencia del retraso de la edad de jubilación en Reino Unido en la salud mental de las mujeres. “De este modo, quería comprobar el efecto de una política pública alejada de salud en la salud de las personas”, comentó. Como explicó Avendaño, en los años noventa, el gobierno del este país retrasó la edad de jubilación. De este modo, actualmente, las mujeres nacidas en el año 1953, por ejemplo, se jubilan siete años más tarde que las mujeres nacidas en 1949. “Partíamos de la hipótesis de que el trabajo tiene un efecto protector sobre la salud mental, porque ayuda mantener contacto con otras personas, entre otros factores”, comentó Avendaño. Pero los resultados del estudio muestran lo contrario. “Las mujeres que se jubilaban más tarde tenían mayores índices de depresión”. Sin entrar en las posibles causas de este mayor índice de depresión, Avendaño remarcó que este estudio señala la influencia que pueden tener en la salud las políticas públicas que no están directamente relacionadas con el sistema sanitario.

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