La evaluación económica de los costes indirectos sigue siendo anecdótica

Un estudio del CatSalut e IMS constata la variabilidad en los criterios de evaluación de fármacos de siete agencias
Madrid
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02 sep 2016 - 13:00 h
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La toma en consideración de los costes indirectos en la evaluación de medicamentos continúa siendo teoría sanitaria. Incluso en el terreno del cáncer, donde el 50 por ciento de los costes asociados son indirectos, su presencia sigue siendo anecdótica, según las conclusiones de un trabajo presentado por el CatSalut e IMS Health en las últimas Jornadas de la Asociación de Economía de la Salud. El análisis del tipo de evaluaciones económicas incluidas en los informes de siete agencias internacionales y de las decisiones y criterios de coste-efectividad empleados tras analizar una muestra de 49 indicaciones oncológicas y hematológicas refleja, además, muy pocas similitudes y muchas divergencias.

La casi generalización de la presencia de los costes sanitarios directos es una de las coincidencias recogidas en el estudio de los 294 informes disponibles hasta el 30 de octubre de 2015 en las webs de NICE (Inglaterra), SMC (Escocia), IQWiG (Alemania), HAS (Francia), TLV (Suecia), pCODR (Canadá) y PBAC (Australia). Los costes indirectos sólo se identificaron en un 16 por ciento de informes de la agencia sueca y en un tres por ciento de los trabajos del NICE. Asimismo, todas las agencias analizadas coinciden en considerar criterios de eficacia y seguridad, y el de coste-efectividad es mencionado por todas las que realizan evaluaciones económicas. Pero hay quien considera otros criterios adicionales: Suecia tiene en cuenta la gravedad de la enfermedad; Alemania, Francia y Canadá, el beneficio; y ésta última agencia, también el valor para el paciente.

Alta variabilidad

El grado de variabilidad ilustra los matices y la complejidad de los datos tenidos en cuenta por los organismos encargados de evaluar las tecnologías sanitarias, así como el componente de subjetividad que subyace a la hora de elegir estos criterios y también a la hora interpretarlos en base a objetivos y perspectivas asociados a cada país. Esta situación afecta a los resultados obtenidos, que lleva a niveles muy distintos de recomendación positiva según la agencia analizada. El mayor porcentaje de recomendaciones positivas llegaron de Suecia (97 por ciento) y Francia (96), seguidas de la alemana (83 por ciento) y la canadiense (81 por ciento). La menor tasa, por su parte, tuvieron su origen en el NICE (un 45 por ciento), el SMC (55 por ciento) y la PBAC (60 por ciento). Asimismo, más de la mitad de las recomendaciones efectuadas del SMC, TLV, pCODR y PBAC incluyeron restricciones/condiciones específicas de uso.

Un ejemplo de indicación con una alta variabilidad en la decisión fue el de axitinib, un inhibidor de los receptores de la tirosina quinasa. Fue recomendado en Francia y Suecia; recomendado con condiciones en Escocia; recomendado para un sub-grupo de pacientes en Canadá; recomendado con condiciones para un sub-grupo de pacientes en Inglaterra y Australia y no recomendado en Alemania.

No menor es la variabilidad registrada en los ratios de coste-efectividad incremental (RCEI) para una misma indicación. Según los autores, dicha variabilidad podría explicarse por motivos técnicos y estratégicos. A pesar de estas diferencias, se aprecia una asociación positiva entre el RCEI y el carácter restrictivo de las recomendaciones. En general, los RCEI en indicaciones recomendadas sin restricción ni condición se situaron por debajo de 50.000 euros por AVAC en todas las agencias, menos la sueca, que ha llegado a fijar hasta 107.080 euros/AVAC, y la francesa, que ha registrado una evaluación económica con un ratio de coste-efectividad incremental de 227.358 euros por AVAC.

España: Impacto presupuestario, imprescindible

En el objetivo del estudio se definieron siete agencias para la revisión de criterios utilizados a la hora de tomar decisiones sobre la evaluación de un fármaco. Sus responsables aseguran que no se incluyó a España dado que no hay ninguna agencia de evaluación de tecnologías a nivel nacional que publique las evaluaciones económicas. Resulta difícil, por tanto, saber si España se alinea con las siete agencias evaluadas en materia de evaluación de medicamentos. Desde el CatSalut e IMS aseguran que para el precio y la financiación de tratamientos en España “es imprescindible disponer de un modelo de impacto presupuestario”. También señalan que es “altamente recomendable tener un modelo de coste-efectividad”, si bien matizan que este último no se considera, a día de hoy, obligatorio para la negociación con el Ministerio de Sanidad. Si bien España se queda fuera de la comparativa, un análisis futuro incluirá las recomendaciones del CatSalut para las mismas 49 indicaciones que se analizaron en el trabajo.

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