“Hay muchos médicos que creen que la vacuna no funciona y eso hace bajar la cobertura”

Javier Díez, Jefe del Área de Investigación de Fisabio
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Madrid
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12 ene 2018 - 14:10 h
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Los últimos datos de la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica del Instituto de Salud Carlos III han puesto de manifiesto que el virus B es la cepa predominante en esta temporada de gripe. En concreto, el 75 por ciento de los casos diagnosticados son del linaje B. El jefe del Área de Investigación de la Fundación para el Fomento de la Investigación Sanitaria y Biomédica de la Comunidad Valenciana (Fisabio), Javier Díez, destaca la necesidad de incorporar la vacuna tetravalente, ya que la trivalente no está resultando eficaz ante el virus circulante.

Pregunta. Este año se ha producido un incremento de la cepa B del virus de a gripe, ¿qué consecuencias está teniendo?.

Respuesta. Esta cepa del virus B no es la que está incluida en la vacuna trivalente, que este año está haciendo relativamente poco para prevenir la infección por el B. No obstante, hay algunos estudios que dicen que la gente que se vacuna todos los años puede tener cierta protección del virus B, que muta menos que el A, aunque haya mutado. Puede tener hasta un 50 o un 60 por ciento de protección. Evidentemente si la vacuna que estamos utilizando este año no protege contra la cepa circulante supone un problema de diseño que conlleva una menor efectividad de la esperada. Será interesante ver en aquellos países que usan la tetravalente, el impacto que ha tenido. En España, esperamos un impacto bajo de la vacuna trivalente este año.

P. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda utilizar la vacuna tetravalente, ¿por qué cree que las comunidades autónomas deberían incluirla en sus programas de vacunación?

R. La OMS está recomendando la vacuna tetravalente porque en las cepas A, la H3N2 y la H1N1, las predicciones son bastante buenas. Sobre la B, depende del azar. No hay indicios de por qué circula este año la Yamagata y el año pasado la Victoria. Ante esta situación, la OMS recomienda la protección contra las dos cepas. Es además una vacuna factible, que ya está en el mercado. Desde el punto de vista estratégico, hay poco sentido en no utilizar una vacuna que protege contra las dos cepas B. Este año es paradigmático, porque aún estando disponible, se ha optado por la trivalente, que ha demostrado que falla.

P. ¿Se conocen los ahorros que podrían suponer la utilización de esta vacuna?

R. En España no hay ningún estudio completo sobre el impacto económico. El problema que tiene este análisis es que cuando lo hacemos, no se puede coger una temporada, porque hay años en que la vacuna va muy ajustada y funciona muy bien y otros años en que hay un desajuste entre la cepa vacunal y la circulante. Con lo cual, se suele extraer una media de los últimos años para estimar su efectividad. Es importante porque hay colectivos críticos con la vacuna que pueden argumentar que algún año no funcionó. Ha salido publicado que el año pasado la efectividad fue muy baja. Si cogemos los últimos cinco o diez años tiene una efectividad media o moderada. Nosotros estamos trabajando en un modelo económico de que supondría la inclusión de la tetravalente.

P. ¿Por qué las comunidades autónomas no están consiguiendo las tasas de cobertura recomendados?

R. Es multifactorial. Aquí tiene mucho que ver la gran variabilidad que tiene la efectividad de la vacuna año tras año. De forma que hay grupos, incluso de médicos que cada vez son más potentes, que cuando la vacuna no funciona lo airean mucho, pero cuando funciona se callan. Hay muchos médicos que piensan que la vacuna no funciona. Es un punto que está haciendo bajar las coberturas. Como no hay una oposición a ciertos mitos por parte de los equipos sanitarios, que están perdiendo confianza en la vacuna, la bola de nieve se está haciendo más grande. En definitiva, es una pérdida de confianza sobre la vacuna.

P. ¿Podría resolverse esta pérdida de confianza con la incorporación de la tetravalente?

R. En años como este si hubiéramos acertado en la cepa o tuviéramos la tetravalente no estaríamos hablando de esto. La noticia de este año será que la vacuna no funciona poco, por lo que se va a alimentar la mala prensa de esta vacuna y la falta de confianza de la población y de gran parte de médicos.

P. Ante esta situación, aparte de incorporar la vacuna tetravalente, ¿habría que hacer un trabajo de concienciación con los profesionales?

R. Estamos investigando esto con muchísimo cuidado e inversión de tiempo y de recursos. Es difícil porque, por ejemplo, el año pasado salieron publicados los resultados del año pasado donde dicen que la efectividad fue menor del 10 por ciento. Cuando sale este artículo, hunden el discurso. Les puede explicar que hay que hacer una media año a año pero ellos lo que ven es que el año pasado hicieron un esfuerzo y no obtuvieron los resultados. La solución a medio y largo plazo es una buena educación de los sanitarios sobre las vacunas. Es fundamental. El problema reside en la universidad, donde no se le da ningún valor a una medida preventiva como la vacunación y se estudia poquísimo. En las residencias, ni siquiera en pediatría o primaria, se toca como un tema prioritario. Hay un problema de formación grave.

P. Hablamos muchas veces de los antivacunas, pero parece que el enemigo está dentro.

R. Con la vacuna de la gripe el enemigo los tenemos dentro.

P. ¿Sería útil para la concienciación de la población y de los profesionales el calendario del adulto?

R. Es posible 100 por 100. Italia ha publicado este año el calendario para la vida. Le dan tanta importancia que algunas de las vacunas críticas son obligatorias. No vamos a entrar en la necesidad de la obligatoriedad pero sí que hay que hablar de la distinta implicación de los países en la prevención. Aquí no tenemos calendario del adulto.

P. ¿Qué papel juega en la estrategia de crónicos?

R. Cualquier vacuna que no se administre de forma universal tiende a fracasar. En el caso de la gripe, tenemos una cobertura vacunal en los crónicos muy baja, porque si hubiera una vacunación universal sería altísima. Si hay que seleccionar a quién se le pone la vacuna, el olvido es más frecuente. En los mayores de 60 años, donde la proporción de crónicos es alta, es preciso realizar una vacunación universal para que no se le olvide a nadie. Por debajo de 60 años, hay tantos condicionantes que al final se vacuna muy poco.

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