#Ministerio de Sanidad

Avances científicos, avances sociales

Carmen Montón, ministra de Sanidad, Consumo y Bienestar Social
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09 jul 2018 - 08:00 h
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Los retos que la ciencia supera a diario deben ser un espejo para que, desde los poderes públicos, estos adelantos se acompasen a los avances sociales. La medicina personalizada supone, sin duda, un hito de primer orden que exige al Sistema Nacional de Salud estar preparado para que esta innovación sea un bien común y no un privilegio.

“Es obvio que este tipo de tratamientos abre un horizonte inmenso de esperanza para los pacientes”

Pese a la abismal distancia con el concepto y articulación del sistema sanitario con el de EE.UU. conviene no perder de vista como referencia los primeros estudios sobre el impacto de estas prácticas en este país. Un informe del Instituto de Investigación de Datos y Sociedad en Nueva York asegura que los únicos beneficiados por estas técnicas serían las clases sociales más privilegiadas y que incluso sería perjudicial para mujeres y minorías. El motivo es la falta de datos de estos colectivos que es la materia prima principal de la medicina de precisión. Por tanto, y reiterando las enormes diferencias entre los modelos de protección social europeos y el norteamericano, llegar a quien tenga necesidad de ella y no poner en riesgo el sistema son dos requisitos imprescindibles a la hora de afrontar este desafío.

“Se contempla la puesta en marcha de un proceso de colaboración con el sector farmacéutico y tecnológico”

Es obvio que este tipo de tratamientos abre un horizonte inmenso de esperanza para muchos pacientes, pero también lo es que solo desde la equidad y la sostenibilidad cobra su verdadero sentido cuando se articula desde lo público y desde una óptica igualitaria. El objetivo del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social es pues abordar la medicina personalizada con criterios de eficiencia.

Con ese fin, se definirá el método para la identificación precoz de las patologías y se desarrollará un modelo de evaluación previa y de financiación orientado a disminuir la incertidumbre clínica y financiera de su incorporación. Entre las alternativas se contempla la puesta en marcha de un proceso de colaboración con el sector farmacéutico y tecnológico y la potenciación de la investigación de carácter público y su posterior traslación a la práctica clínica. Una batería de medidas que busca garantizar el acceso a la innovación y también que el Sistema Nacional de Salud sea sostenible. En todo caso se trata de decisiones con escaso margen de demora. Hay que abordar los avances que ya son realidades incipientes antes de que esas realidades desborden la gestión del sistema sanitario.

“Trabajamos en una batería de medidas que busca garantizar el acceso a la innovación con sostenibilidad”

Este ministerio mira a un futuro ya invadido por el presente que marca el vértigo de adelantos científicos como, entre otros, los tests genéticos o los nuevos sistemas de secuenciación masiva que ya han demostrado, y así lo han puesto de manifiesto los expertos, su eficaz aportación a la mejora de la salud. Por tanto, la planificación de la medicina personalizada, como ya lo es en otros países como Francia, Alemania o Reino Unido, será una prioridad que se regirá por los mismos principios rectores de la gestión pública sanitaria. Por un lado, el diálogo con los sectores y los agentes implicados como camino irrenunciable y, por otra, la equidad en la aplicación de tratamientos en plena sintonía con el concepto de la asistencia sanitaria como derecho fundamental de la persona.

“La planificación de la medicina personalizada, como en otros países europeos, será una prioridad”

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