Los medicamentos sin prescripción deberían registrarse en la e-receta

La farmacia pide que algunos medicamentos se sitúen a caballo entre los con y sin receta
Herramientas
Madrid
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14 oct 2016 - 13:00 h
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Aunque es cierto que hay herramientas para facilitar la coordinación entre niveles asistenciales, en ocasiones surgen complicaciones asociadas a las mismas. Es el caso de la receta electrónica, que permite la comunicación entre el facultativo y la farmacia, pero “está muy limitada”, tal y como explicó a GM Francisco Abal, presidente de las 19º Jornadas de la Red Española de Atención Primaria, en el marco de las mismas.

En este sentido, detalló que, a través de esta herramienta, si la farmacia quiere comunicarse con el médico, tiene un número limitado de caracteres, mientras que si es al revés, el facultativo no dispone de ningún espacio para hacerlo. Abal también consideró que supone un problema el hecho de que la medicación que no está financiada no esté incluida dentro del sistema, por lo que es mucho más complicado detectar posibles interacciones. “Si una persona está tomando anticonceptivos, no podemos verlo dentro de nuestro programa y si tenemos otro programa que nos avisa de interacciones, eso no lo contempla”, incidió para añadir que es algo “grave” que no esté recogida toda la medicación que toma un paciente.

La farmacéutica Rosa Prats, por su parte, incidió en que tras realizar una indicación, la farmacia no puede registrar en la historia clínica ese fármaco al ser sin receta médica, por lo que el médico no suele saberlo. Sin embargo, sí lo anota en la propia farmacia, por lo que si el paciente va a comenzar con un tratamiento que puede interaccionar con el mismo, le recomendará dejar de tomar ese medicamento sin receta y avisar a su médico.

Historia clínica electrónica

Por otro lado, en lo que respecta a la historia clínica electrónica, el presidente de las jornadas afirmó que “es muy fácil acceder” y opinó que se está dando excesiva libertad para ello, ya que “puede entrar casi todo el mundo y a cualquier cosa”. Cuando una persona cuenta algo en la consulta, se lo está diciendo al profesional que tiene delante, el sanitario escribirá lo que considere importante, pero eso “debería tener un nivel de seguridad en relación a que no va a estar siendo visto por cualquiera”, apostilló. Propuso en este sentido que todos los pacientes reciban cada año un listado de las personas que entraron en su historia clínica con nombre y apellidos y se detalle el momento de entrada y el de salida porque si no, “es una indefensión del paciente”.

A su juicio, el farmacéutico tiene que estar al tanto de la medicación para detectar interacciones, pero para acceder a otro tipo de datos dentro de la historia debería contar con la autorización del paciente.

Prats también hizo hincapié en que no existe un listado de síntomas menores al que se puede ajustar la farmacia “sin error” cuando va a indicar un tratamiento a un paciente.

El farmacéutico tiene que estar al tanto de toda la medicación para prevenir interacciones

La historia clínica electrónica podría tener mayor seguridad para garantizar la confidencialidad

Para ella, el paso de los medicamentos de con receta a sin receta se está produciendo demasiado rápido, de hecho, algunos fármacos han tenido que volver a con receta porque se produjeron abusos en su consumo. Y es que pasan a ser sin receta en muchas ocasiones por motivos económicos, al ser baratos y para que así no requieran de una consulta médica para obtenerlos. Propuso que algunos de estos medicamentos, como pueden ser los que se utilizan para tratar la anemia, se sitúen en un escalón intermedio —que no existe en España pero sí en otros países— durante un periodo de un año, que sería el de la prescripción farmacéutica. En este caso, el paciente por sí mismo no podría comprarlos, pero sí se los podría dispensar el farmacéutico bajo su propia responsabilidad.

Señaló también la incongruencia que supone que coexistan medicamentos iguales, uno con receta y otro sin ella, que solo se diferencien en que el precio del sin receta es el triple. “Esto no existe en otros países, hay unas dosis con receta y otras sin, pero no el mismo medicamento”, apostilló.

En el campo de la dispensación, Prats lamentó que desde la farmacia no pueda cambiarse la forma farmacéutica del medicamento prescrito por el médico (de pastillas a sobres, por ejemplo) a petición del paciente, así como que no se puedan cambiar las dosis cuando así fue prescrito por el médico en aquellos tratamientos que empiezan o terminan de manera gradual.

Asimismo, incidió en que enfermería tiene un papel muy relevante en otros países mientras que en España no se está permitiendo esto, a pesar de que “facilita que la atención sea más dinámica y que el paciente no tenga que hacer colas en todas partes”.

Comunicación

La comunicación es para Belén García, médico de familia, el principal problema en la relación médico-paciente.

Entre las fortalezas de la AP señaló la longitudinalidad de la atención, que permite hacer un seguimiento de ese paciente. Como debilidades, la falta de tiempo, que en muchas ocasiones no se sustituye a los profesionales y los propios miedos a las emociones (tanto del paciente como del médico).

La comunicación es siempre fundamental, pero más si cabe cuando a una persona se le diagnostica una enfermedad importante, momento en el cual hay que tener en cuenta sus sentimientos, cómo cambia su vida y qué espera que su médico le explique o cuáles son las preguntas que le deberá contestar.

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