La financiación vía ‘coste real de los servicios’ convence a Europa

Un proyecto de la Comisión Europea sugiere un cambio de modelo y políticas para reducir la cronicidad
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Enviada esp. Odense (Dinamarca)
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15 oct 2017 - 08:00 h
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Un cambio en el modelo de financiación sustentado por el coste real de cada servicio no es nada nuevo para el Sistema Nacional de Salud (SNS).

Una idea que se empezó a esbozar por las comunidades autónomas durante la Conferencia de Presidentes, aunque sigue estando congelada en la recámara. Sin embargo, ahora se empieza a convertir en un reclamo de la Comisión Europea, no solo para España, también para el resto de Europa.

Durante el WHINN 2017, la Comisión Europea celebró un encuentro donde se pusieron sobre la mesa diversos proyectos e iniciativas conjuntas para paliar los efectos de las enfermedades crónicas. (Ver GM pg. 18).

Uno de esos trabajos fue Economics of Chronics Diseases (EconDA), donde además de apostar por la financiación suficiente y el coste real de los servicios como paso previo a la implementación de otras medidas coste efectivas como contemplar “el coste directo de los procesos y los indirectos como la calidad de vida”.

Está claro que el reto de cada país es preservar el Estado del Bienestar, y ello conlleva reformas.

En este sentido, EconDa hace hincapié en que los diferentes países deben incorporar políticas que ayuden y contribuyan a reducir la cronicidad: principal asunto a tratar del reto demográfico.

Tener, por tanto, una “perspectiva más social” en el abordaje de estas enfermedades (no transmisibles) facilitarían la estrategia.

Según datos de este trabajo, las enfermedades no transmisibles o crónicas (incluyendo las enfermedades cardiovasculares, cáncer, diabetes y enfermedades respiratorias) son la principal causa de mortalidad, y representan una carga económica importante. Las estimaciones apuntan a que son entre el 70 y el 80 por ciento del presupuesto nacional. De esta manera, cada año alrededor de 700 billones de euros anuales se gastan en enfermedades crónicas en toda la Unión Europea.

Dos ejemplos: Obesidad y tabaco

Como explicó Laura Webber, una de las coordinadoras del proyecto, la iniciativa Europea ha desarrollado un modelo de microsimulación, utilizando datos existentes de población y enfermedad de cada país para poder crear un registro de datos virtuales que estimaran las características de la población, los comportamientos de salud y los resultados de enfermedades crónicas hasta el año 2050.

La principal conclusión que se desprende, hasta ahora, de este estudio es que la prevención es coste-efectiva, así como el cribado y las intervenciones tempranas.

A modo de ejemplo, los expertos evaluaron las intervenciones en obesidad y tabaquismo, y encontraron grandes avances.

Por un lado, es posible conseguir un ahorro significativo con las intervenciones en el índice de masa corporal. Asimismo, las intervenciones en los hábitos de vida mejoran la sostenibilidad del sistema.

En cuanto al tabaquismo, “la cesación tabáquica es coste efectiva y tiene un impacto importante en la reducción de la enfermedad”. Asimismo, hacen falta incorporar más medidas políticas además de los “impuestos sobre el tabaco”

Con todo, para reducir la carga económica y social de estas patologías es necesario apostar por la prevención en el primer nivel asistencial, ya que estas intervenciones son rentables cuando se utilizan en un horizonte de tiempo de 10 años.

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