La adherencia, instrumento clave para el abordaje de infecciones graves

Expertos abogan por el uso de fármacos que faciliten la adherecia terapéutica de los pacientes
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Barcelona / Madrid
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Las infecciones bacterianas graves, constituyen un problema de gran magnitud para los sistemas de salud. La correcta elección del tratamiento antimicrobiano, junto con la adherencia al mismo, son factores vitales en el éxito del tratamiento de dichas infecciones. Uno de los puntos que se puso sobre la mesa es el que se refiere a las medidas que se pueden llevar a cabo para mejorarla. Según Francesc Gudiol, director de Atención Especializada de Cataluña, no se tienen datos sobre adherencia después del alta hospitalaria. “Si hablamos de adherencia intrahospitalaria tiene que ser del 100 por 100, ya que, de lo contrario, sería un error médico”. Con el objetivo de analizar y mejorar esta adherencia, Fundamed organizó en colaboración con la compañía Angelini Farmacéutica el encuentro “La adherencia, elemento clave en el éxito del manejo de infecciones graves”.

Gudiol destacó que hay pacientes afectados de infecciones graves que tienen unas características determinadas que permiten un seguimiento extrahospitalario a través de algunas medidas, como son la atención domiciliaria o el hospital de día. En este sentido Santiago Grau, del Servicio de Farmacia del Hospital del Mar, puso de ejemplo el estudio que existe sobre adherencia de los pacientes extrahospitalarios de la Antimicrobial Agency. “Se trata de un estudio norteamericano de 2016 muy interesante que pregunta a los pacientes cuando se toman las pastillas y el resultado es de un 90 por ciento. Aun así, cuando comprueban las estadísticas reales monitorizadas, descubren que solo han cumplido un 60 por ciento”.

Una de las bacterias resistentes más habituales es Staphylococcus aureus resistente a meticilina (SARM), que supone el 20-30 por ciento de los aislados de este patógeno y es el agente responsable de parte de las infecciones de la piel y tejidos blandos tanto a nivel hospitalario como comunitario. En estos casos se puede utilizar dalbavancina. Debido a su régimen de administración, el uso de este antibiótico posibilita que los pacientes puedan ser dados de alta precozmente y su uso a nivel extrahospitalario, facilitando la adherencia. “Se puede suministrar tratamiento intravenoso en el mismo hospital, hacerlo en el hospital de día o pincharle en casa una vez a la semana”, observó Gudiol.

Según este experto, la mejor vía es en casa por “la reducción del coste sanitario y la posibilidad de evitar infecciones nosocomiales”. Por su parte, Juan Carlos Rodríguez, del Servicio de Microbiología del Hospital General de Alicante, destacó los programas de optimización de uso de antimicrobianos (PROA).

“Depende del síndrome clínico, la elección del tratamiento antibiótico. Normalmente esos tratamientos a nivel ambulatorio, se van a basar en la sensibilidad microbiana de cada caso individualizado. Siempre que se pueda se va a utilizar un tratamiento oral porque es más cómodo para el paciente”, añadió Jaime Esteban, del Departamento de Microbiología de la Fundación Jiménez Díaz, quien insistió en que “el paciente cuanto menos tiempo esté en el hospital, mejor, por muchas razones y no solo económicas”.

Requerimientos

Grau subrayó los requerimientos y necesidades del PROA. “Tiene que ser un equipo multidisciplinar y observar lo que ocurre fuera del hospital. Por ese motivo, se trata de un programa complejo que requiere inversión y concienciación política”. Uno de los pasos importantes en la implementación del programa, según Grau, es pasar de los equipos de antibióticos de las comisiones tradicionales de infecciosas al PROA.

Esta multidisciplinariedad implica integrar “microbiología, enfermedades infecciosas, primaria, cirugía, cuidados intensivos... En estos equipos es esencial que todos los especialistas aporten”, señaló Esteban.

Vicente Abril, de la Sociedad de Enfermedades Infecciosas de la Comunidad de Valencia (Seicv), destacó que en la Comunidad Valenciana la situación de los PROA es muy dispar. Ahora tenemos un equipo multidisciplinar y es, sin duda, una política de antibióticos mejorada”.

Mercedes Palomar, de la Sociedad Española de Medicina Intensiva Crítica y Unidades Coronarias (Semicyuc), destacó además de los PROA, los resultados conseguidos también por los programas como el de Resistencia Zero. En esta línea, Esteban resaltó que “los programas funcionan cuando todo los agentes se implican. La idea fundamental es convencer al prescriptor”.

La Unión Europea ha establecido recientemente la necesidad de unir todos estos programas “con el objetivo final de reducir las tasas de resistencia”. Esteban identificó un factor clave: las unidades de cuidados intensivos (UCI). “Aunque los pacientes no salgan a la comunidad, es un foco central del hospital”, añadió.

Esteban insistió en la importancia de una correcta utilización de estos fármacos: “Manejarlos bien, no utilizarlos cuando no hace falta y a la dosis adecuada”.

Palomar explicó que las evaluaciones no han tratado las enfermedades infecciosas. “Con los programas Zero, hemos disminuido a coste cero, las infecciones, la estancia, el consumo de antibióticos... Como los pacientes se infectan menos pasan menos tiempo en la UCI”, afirmó. Pedro Carpintero, de la Sociedad Andaluza de Traumatología y Ortopedia, lamentó “que la administración no considere esto un ahorro”.

Los especialistas señalan la importancia de los PROA a la hora de controlar las resistencias y ahorrar costes

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