Opinión: El arte de empezar la casa por el tejado

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15 mar 2013 - 15:00 h
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Excepcionalmente, la estructura de algunas casas cuelga de su terraza más alta y esto es precisamente lo que ha sucedido con la convocatoria realizada por el Instituto Nacional de Gestión Sanitaria de los acuerdos marco para la selección de suministradores de productos sanitarios y medicamentos para varias comunidades autónomas y organismos de la Administración del Estado. En este sentido, se pueden entender las prisas por conseguir un objetivo de ahorro, o por cumplir con los compromisos asumidos con Bruselas en el Programa de Estabilidad de España 2012-2015, pero si no se edifica sobre unos cimientos sólidos, las probabilidades de desplome aumentan.

Cuando me pongo delante de los pliegos de cláusulas administrativas particulares y de prescripciones técnicas por los que se rigen estas convocatorias, lo primero que llama la atención es que nuestros máximos responsables de política sanitaria han tratado de homologar los productos objeto de la convocatoria (medicamentos, tiras reactivas de glucosa, guantes de látex y empapadores) omitiendo el trámite principal: la catalogación.

Si técnicamente no se ha realizado una evaluación que garantice la calidad de los productos que se van a comprar, ¿cómo puede basarse la selección del proveedor que ha de servir en todas las comunidades autónomas adheridas, única y exclusivamente en el precio? Nuestra Ley de Contratos del Sector Público recoge claramente los supuestos en los que puede utilizarse el precio como único criterio de selección de las ofertas: esto es, cuando se trate de bienes perfectamente definidos por estar normalizados.

A este respecto, y de acuerdo con el Diccionario de la Real Academia de la Lengua, “normalizar” significa: regularizar o poner en orden lo que no lo estaba, hacer que algo se estabilice en la normalidad y tipificar (ajustar a un tipo o norma). De estas acepciones se considera más adecuada, en este caso, la de tipificar, es decir ajustarse a un tipo o norma. De la propia definición que hace la Real Academia de la Lengua Española, así como de la literatura científica al uso (criterios internacionales sobre normalización o acreditación) “normalizar”, “tipificar” o “estandarizar”, significa ajustar a un tipo, un modelo o norma con el objetivo de reducir, unificar, o ajustar los productos o equipos semejantes a unos parámetros, tipos y/o normativa común, por medio de la que se puede establecer la terminología, las directrices y las especificaciones de los mismos.

En este caso, hay que destacar que no se ha iniciado la catalogación de los productos objeto de la convocatoria; no se han normalizado, no se han tipificado, no se han estandarizado. En definitiva, debemos decir que no se ha adoptado el tipo. Falta, por tanto, uno de los cimientos fundamentales sobre los que se debería de haber construido la convocatoria. La prisa no es una buena compañera de viaje.

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