ISCIII: 30 años de continuidad sin un presupuesto continuado

n Los directores del Carlos III se reúnen con motivo del aniversario de la institución
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20 may 2016 - 14:00 h
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En el modelo francés o británico, los directores de los principales organismos públicos de investigación son nombrados durante cuatro o cinco años, un tiempo al que se pueden sumar hasta otros tres por renovación. Su mandato, por lo general, dura más que una legislatura. No ha sido el caso del Instituto de Salud Carlos III, que en 30 años ha acumulado un total de once directores, lo que resulta en uno cada dos o tres años, de media. Si la Ciencia debe ser política de estado, no debería depender del vaivén en los gobiernos. Los cambios de titularidad del Carlos III son un mal síntoma que sin embargo no ha llegado a manifestarse gracias al hilo conductor invisible de todos sus responsables.

Sumar, nunca restar. Es uno de los dos grandes mensajes trasladados durante el encuentro de todos los directores que el Instituto de Salud Carlos III ha tenido a lo largo de su historia, y que sirvió como punto de arranque de los actos conmemorativos del 30 aniversario de esta institución. El otro no es tan positivo. Porque si la Ciencia debe ser política de estado, también debe recibir la suficiente financiación. Y el Carlos III no ha sido un ejemplo de ello.

“No hay que olvidar que, en política, el mensaje es el presupuesto”, señaló Rafael Nájera, director del Instituto entre los años 1986 y 1992. En la historia del Carlos III queda marcado como un hito el presupuesto que pudo manejar Flora de Pablo, su directora entre los años 2007 y 2008: 417 millones de euros, el mayor que jamás tuvo el instituto, y que arrojaba un incremento impresionante sobre la cifra de 2003, cuando no llegó a los 200 millones de euros.

También queda registrado para la hemeroteca el comienzo de su sustituto en el cargo, José Navas, que recuerda cómo tres días después de llegar a su nuevo despacho recibió una llamada de la por entonces ministra de Ciencia, Cristina Garmendia, para pedirle que rehiciera el presupuesto porque había que descontarle un 10 por ciento. La historia se ha repetido, y no sólo después. Porque las restricciones presupuestarias del Carlos III no se circunscriben únicamente a la crisis económica reciente. También José Borrell, director del centro entre 1992 y 1994, se vio obligado a hacer ajustes de personal por la crisis de principios de los 90.

Todos los responsables que han liderado el principal organismo público de investigación biomédica en España tienen claro que cualquier historia de éxito se basa en la continuidad... En liderazgo y en presupuesto. Sus comentarios inciden en mayor o menor medida en esta circunstancia. “Es lo que falta en instituciones como el Carlos III o el CSCIC; están demasiado al albur de las vicisitudes políticas y económicas”, asegura Borrell.

Retos de futuro

El ‘paradigma de la continuidad’ asociado a la labor de los directores del Carlos III ha minimizado el impacto de los recortes presupuestarios en la actividad del instituto y en sus proyectos fundamentales. Y aunque la solicitud de más recursos es la prioritaria, no es el único reto al que se enfrenta.

El Carlos III es un organismo público que además de investigación intramural hace política científica y presta apoyo científico-tecnológico al Sistema Nacional de Salud. Francisco Gracia, su director entre 2004 y 2007, cree que hay que potenciar esas tres patas con autonomía de gestión, además de con recursos suficientes. También ve necesario fomentar la transferencia de tecnología al sector productivo. “Estamos centrados en los resultados en salud, pero en un país como España, que tiene los problemas económicos que tiene, generar crecimiento debería ser un objetivo prioritario, añade. Este objetivo es compartido por la secretaria de Estado de I+D+i en funciones, Carmen Vela, que asegura que es necesario “crear conocimiento con impacto positivo para generar riqueza, de la social y también de la económica”.

De cara al futuro, una de las cuestiones que sobrevuelan el Carlos III sigue siendo su vuelta al Ministerio de Sanidad, del cual salió en 2008. También continúa la incógnita de si se repararán las frustraciones que acumulan sus directores desde Flora de Pablo... La eterna espera para que el Instituto se constituya como Agencia Estatal. Aunque la ley contempla esta posibilidad desde el año 2005, el contrato de gestión nunca se ha aprobado. Sí se aprobó, en cambio, la del Centro Superior de Investigaciones Científicas.

Sin duda no están todos los que son, pero son todos los que están. Éstos son algunos de los hitos que han marcado la trayectoria del Instituto de Salud Carlos III hasta la fecha.

1986. La aprobación de la Ley General de Sanidad marca el nacimiento legal del Instituto de Salud Carlos III, si bien sus inicios reales comienzan dos años después, en 1988, con la publicación de su estructura en el Boletín Oficial del Estado.

1994. El Fondo de Investigaciones Sanitarias (FIS) se integra funcionalmente en el Instituto. La integración total llegará en 1997, lo que convierte al Carlos III en un organismo que hace investigación, que la promociona y que la financia.

1997. Se constituye dentro del Instituto la Oficina de Fomento de la Investigación Biomédica, diseñada como una unidad para desarrollar las competencias que por ley le corresponden al Carlos III en materia de fomento y coordinación de la investigación biomédica y sanitaria.

1998. La creación del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) y la del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC), un año después, sitúa al Carlos III en el eje de la investigación de las enfermedades más prevalentes.

2002. Se crean las redes temáticas de investigación cooperativa (RETIC). Su objetivo: poner a trabajar a personas que trabajan en distitnos puntos del país. En la actualidad existen 17 redes.

2004. El Boletín Oficial del Estado publica el Real Decreto que establece el concepto de Instituto de Investigación Sanitaria, los criterios y el procedimiento de acreditación. Su objetivo: intentar que trabajen juntos los que ya conviven juntos.

2006. El Carlos III aplica una dosis de innovación a las RETIC, que evolucionan hasta crear los Centros de Investigación Biomédica En Red (CIBER) como instrumentos para dar a los investigadores la autonomía de gestión con los recursos suficientes para desarrollar sus propias líneas de investigación.

2007. Se aprueba la Ley de Investigación Biomédica y en Ciencias de la Salud para trasladar seguridad jurídica a los investigadores y promover la investigación científica en el sector biomédico.

2008. El mismo año que da comienzo la Acción Estratégica de Salud 2008-2011, el Instituto Carlos III se separa de Sanidad y entra a formar parte del Ministerio de Ciencia durante el mandato de José Luis Rodríguez Zapatero. Posteriormente entrará a formar parte del Ministerio de Economía y Competitividad durante el mandato de Mariano Rajoy.

2009. Se aprueba la resolución mediante la cual se crea la Red Nacional de Biobancos. La red se define como una estructura estable de investigación cooperativa correspondiente a una nueva visión de RETICs caracterizadas por su carácter transversal. Su objetivo primario no es generar conocimiento, sino establecer plataformas de servicio. En el mismo año, el Instituto lanza una convocatoria para crear una Red de Unidades de Innovación en los hospitales.

2012. El Instituto aprueba el programa de estabilización de investigadores y de intensificación de la actividad investigadora en el SNS.

2013. Da comienzo el desarrollo de la Acción Estratégica de Salud 2013-2016.

2014. El Instituto de Salud Carlos III pasa con éxito la prueba de fuego marcada por la emergencia sanitaria por el virus del ébola. Su labor será reconocida a finales de 2015, al recibir su por entonces director, junto con el resto de miembros del Comité Especial para la gestión de la crisis, la Encomienda otorgada por el Gobierno.

2015. El Instituto Carlos III se sitúa en quinto lugar en retornos recibidos dentro de los programas de investigación europeos.

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