Infecciosas/ XV Congreso Nacional sobre el Sida, organizado por Seisida

Falta voluntad médica para mejorar la detección del VIH

La baja de colaboración de los sanitarios es una de las causas su diagnóstico tardío

Según un programa canadiense de despistaje universal, un 45% no ofreció la prueba

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08 jun 2012 - 19:00 h
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Representantes de entidades españolas dedicadas a la atención del VIH se concentrado frente a la sede del Congreso en Madrid para denunciar la ambigua respuesta del Gobierno sobre el futuro del Plan Nacional del Sida y, en este sentido, advertir de que su desaparición supondría un retroceso en cuanto a prevención de contagios y tratamiento de infecciones y, por tanto, fomentaría la aparición de un “problema de salud público”.

En palabras de Juan Ramón Barrios, miembro de la Comisión Ejecutiva de Cesida, “en estos momentos no está garantizada la existencia y desarrollo de los Planes o Servicios Autonómicos de respuesta al VIH, ni la continuidad de los programas desarrollados por las ONG’s con el fin de evitar la desatención de miles de personas que están detrás de estos servicios”.

Por ello, estas entidades han considerado “imprescindible” y “urgente” que las autoridades políticas proporcionen una “información clara y veraz” sobre cuándo se va a publicar la convocatoria de subvenciones destinadas a las entidades para la prevención y control de la infección por VIH y sida para el año 2012.

“Ahorrar en sida es una muy mala decisión”, aseguro Julio Montaner preguntado al respecto.

Que hay que cambiar lo que se está haciendo ahora frente al VIH, que se debe aumentar el número de test solicitados para detectar precozmente la infección, que las autoridades deben establecer políticas claras y los ciudadanos concienciarse... todos ellos son mensajes repetidos hasta la saciedad con el fin de lograr que aflore el número de casos ocultos, cuyo diagnóstico tardío provoca el mayor número de contagios y su tratamiento es menos efectivo a la par que más costoso.

Así sucedió de nuevo durante el congreso Nacional del Sida (organizado por Seisida y celebrado en Madrid la semana pasada), sin embargo todos los esfuerzos emprendidos en esta dirección chocan con un increíble obstáculo: la falta de colaboración de los profesionales sanitarios que, para más inri, son los encargados de ofrecer a los pacientes los test para detectar la infección.

Buena prueba de ello es la experiencia llevada a cabo en el provincia canadiense de Bristish Columbia, donde la puesta en marcha de un despistaje universal del VIH, cuyos datos globales demuestran que se trata de una iniciativa muy positiva, pero que puso de manifiesto que un desolador 45 por ciento de sanitarios no colaboró con el mismo, esto es, que no cumplió con dicho despistaje y no ofreciendo la prueba a sus pacientes.

Y ello a pesar de las múltiples voces que claman por la implantación de medidas que ayuden a “destapar” el elevadísimo número de personas infectadas por el virus que lo desconocen (que en España se estima que la cifra de diagnóstico oculto alcanza el 30 por ciento), de las incuestionables evidencias científicas que prueban las ventajas de dicha detección precoz, y de los menos de tres euros que cuesta cada uno de estos tests.

Por todo lo demás el programa pudo calificarse como muy positiva, como decíamos, logrando una disminución constante y sostenida de las infecciones, las muertes relacionadas con el sida y la morbilidad, “mientras que en provincias limítrofes su número se ha incrementado cinco veces”, tal y como explicó Julio Montaner, director del Centro de la British Columbia para la Excelencia en VIH/Sida.

Aprensión y falta de tiempo

Pero, ¿por qué los médicos no colaboran? O mejor dicho, ¿cómo es posible que no lo hagan más? “Falta entusiamo por parte de los médicos”, reconoce Montaner.

Muchos alegan que no es su cometido, como se dijo la semana pasada en la reunión “VIH en España” en relación al piloto puesto en marcha en Francia (Ver GM nº 424), o que les resulta violento inmiscuirse en la vida sexual de los pacientes. Sin embargo, y siguiendo con las cifras del programa canadiense, la respuesta positiva de los pacientes alcanzó del 95 por ciento, o lo que es lo mismo, sólo cinco de cada cien a los que se ofreció la posibilidad de hacerse el test se negó a ello.

“A medida que los resultados han sido publicados los médicos se han ido dando cuenta de que esa aprensión era más de ellos que del paciente”, señala el experto. En cuanto a si se están tomando medidas para implementar esta participación Montaner responde: “Estamos educando a los médicos para que ofrecer este test no les lleve más tiempo en consulta”.

Otro motivo de infradiagnóstico es el desconocimiento a la hora de reconocer los marcadores clínicos de infección subyacente.

Por eso, y a la espera de definir una nueva estrategia —al menos en España— que termine de establecer la política a seguir sobre los sujetos a los que habrá que ofrecer las pruebas, “hay que normalizar el test del VIH y que se vea como una oportunidad de confirmar la ‘negatividad’ del paciente”, concluye Montaner.

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