España perderá su liderazgo en acceso a nuevas moléculas

Según IMS, la causa será la restricción del gasto y el miedo de las farmacéuticas

Estados Unidos y Alemania lideraron el ‘ranking’ de aprobaciones hasta 2010

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27 jul 2012 - 19:00 h
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Como cabía esperar, los pacientes españoles van a asumir parte del coste de esta crisis y la forma en la que tendrán que aportar no será exclusivamente monetaria, sino que se verán obligados a renunciar a algunas novedades terapéuticas. Así lo estima Gabriel Morelli, director general de IMS Health para España, quien prevé que se reducirá el ritmo de las aprobaciones y que los propios laboratorios, hartos de la incertidumbre, se lo pensarán dos veces antes de lanzar un nuevo medicamento en nuestro país.

“Las compañías ya están planteándose si lanzar o no en España, porque no parece que sea un país serio, no se percibe seguridad jurídica y no existen planes a largo plazo que garanticen el retorno de la inversión”, precisó. Y es que, para Morelli, “se está actuando a golpe de improvisación, con medidas como las subastas o las reducciones continuas de precios”.

De este modo, se prevé que España, el cuarto país con mejor acceso a las novedades terapéuticas entre 2006 y 2010 (83 moléculas de las 140 que se aprobaron a nivel global), según el informe sobre “El uso global de medicamentos: estimaciones para 2016” publicado por IMS Health, se situará en el vagón de cola en los próximos años, junto a Canadá o Corea del Sur, que han optado por una política más restrictiva.

El informe de IMS indica que han sido Estados Unidos y Alemania los países que más novedades terapéuticas han incorporado entre 2006 y 2010, con 91 moléculas de las 140 que se aprobaron a nivel global. Sin embargo, ambos casos son un tanto engañosos. Alemania, al igual que Reino Unido, tiene un sistema para restringir el acceso a los fármacos que previamente han sido aprobados. En el caso de Estados Unidos, el sistema de salud que no es universal ni gratuito y las aprobaciones no tienen repercusión en las arcas públicas, sino en el bolsillo del ciudadano.

“Allí se aprueba todo y luego interviene el mercado para establecer el precio. Aún así, en 2011 había 50 moléculas excluidas del mercado estadounidense por la escasa innovación que aportan o porque son lanzadas por pequeñas firmas nacionales que tienen su nicho en ese país en concreto que trata de proteger a su industria”, explica Morelli.

Otros casos particulares son los de Japón y Francia. El primero de ellos ha sido uno de los más restrictivos (61 novedades incorporadas de 140) en la última década, debido a sus problemas económicos, aunque “en los próximos años se invertirá la tendencia”. Por su parte, Francia (64 de 140) “ha sido uno de los países más realistas, al considerar que no se pueden financiar todos los fármacos”.

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