El sector es consciente de que el modelo necesita cambios

La mayor especialización de la red de ventas ejercería de “contrapoder” de marca

En algunos países europeos tres compañías monopolizan el mercado

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18 ene 2013 - 18:00 h
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En el escenario de incertidumbre que está viviendo la profesión, es clara la postura de los farmacéuticos ante la desvinculación entre la titularidad y la propiedad de las oficinas de farmacia que propugna el borrador de anteproyecto de Ley de Servicios Profesionales elaborada por el Ministerio de Economía. “Es un documento que plasma la voluntad del Gobierno, pero a los farmacéuticos no nos interesa y no estamos de acuerdo con esta situación”, declaró Francesc Pla, vicepresidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Barcelona, durante una mesa redonda organizada por EADA. Un encuentro en el que se debatió cómo puede afectar al laboratorio farmacéutico la liberalización de la propiedad de la farmacia.

Como apuntó Pla, los farmacéuticos no están solos, porque dentro del Gobierno el Ministerio de Sanidad “parece no encontrar ventajas” a esta medida y, en el caso de Cataluña, “los responsables de la administración no están a favor”. De hecho, han propuesto hacer un manifiesto conjunto con el Consejo catalán de Colegios de Farmacéuticos. A este respecto, puntualizó que otro aspecto que condicionaría este cambio es el hecho de que las oficinas de farmacia tienen contratos con el SNS.

Según el vicepresidente de los farmacéuticos barceloneses, no hay argumentos para defender esta medida, aunque no niega que hagan falta cambios en el actual modelo. De hecho, defendió una evolución en el sistema de pago y de fijación de precios, así como una modificación de la organización de las farmacias, al tiempo que consideró que la mejor manera de frenar los planes de liberalización era proponer estas alternativas.

Gigantes en negociación

Respecto a cómo afectaría esta medida, además de a las boticas, a la industria, y qué está ocurriendo en el resto de Europa, Rafael Borrás, director del área de Farmacia de Antares Consulting, destacó que existen modelos que siguen estas pautas en países del Norte y el Este, con tres grandes compañías que en algunos de estos lugares monopolizan el mercado. “Tenemos a Alliance, con alrededor de 3.000 farmacias en Europa; Celesio, con unas 2.500; y Phoenix, con unas 1.200 farmacias”.

Un buen ejemplo es Noruega, donde el 98 por ciento del mercado está acaparado por estas tres compañías, de las cuales una de ellas tiene el 45,5, lo que da “una capacidad negociadora importante con la administración”. En Reino Unido, el 81 por ciento del mercado también está monopolizado por tres farmacias, seguido por países como República Checa, con un 73 por ciento.

Sin embargo, Borrás comentó que “no todo son elementos negativos”, ya que existen elementos mixtos en los que “puede haber recorrido”. En países con modelo mixto se reparte la farmacia en un 51 por ciento para el titular y un 49 por ciento para agentes externos. Según Borrás, la repercusión en la industria sería importante, porque se relacionará con actores “más agresivos en la negociación”, con la fuerza de una cadena organizada con integración vertical.

Asimismo, recordó que hay laboratorios que no pueden trabajar con algunas cadenas, e hizo alusión a dificultades como la fabricación de marcas blancas de las cadenas que dificulten el posicionamiento de los laboratorios. Desde su punto de vista, si se rompe el binomio propiedad-titularidad se darían seis situaciones: formar parte de una cadena multinacional; incorporarse a una de las cadenas con muchos puntos de venta ya establecidos en España, como los grandes distribuidores de alimentación; cooperativas a partir de distribuidores ya existentes; farmacias que se unen a través de la corporación; boticas que se unen en grupo “por sí solas” y farmacias independientes, “que difícilmente podrán subsistir”.

Por su parte, Manuel Vera, director de Ferrer Healthcare, tiró del humor al argumentar que “hay vida para la industria después de las cadenas”. De hecho, comentó que en España “ya se están dando modelos de asociación”, sobre todo entre distribuidores. Igualmente, destacó que si la industria “no es capaz de generar un contrapoder basado en sus marcas, la negociación será complicada”, y coincidió con Borrás en uno de los principales riesgos: que la cadena quiera “convertirse en laboratorio” y potencie sus marcas blancas.

Por su parte, Roberto Costillas, director de Unidad de Negocio España en Laboratorios Ordesa, consideró que “la necesidad obligará a adaptarse”, y defendió una mayor especialización de las
redes comerciales, dimensionando mayores recursos en marketing. “Los laboratorios tendrán que conseguir prescriptores”, dijo.

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