Editorial: “El límite de la prevaricación”

Sin duda, tras las palabras que Julio Sánchez Fierro lanzó en el XXII Congreso Nacional de Derecho Sanitario se esconde un escenario de lo más inquietante
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16 oct 2015 - 15:00 h
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Prevaricación. Delito consistente en dictar a sabiendas una resolución injusta una autoridad, un juez o un funcionario. Examinar “los límites de la prevaricación” en ciertas decisiones adoptadas por administraciones sanitarias sugiere, por la definición arriba expuesta, que alguna quizá haya impulsado alguna decisión, siendo plenamente consciente de que podría estar vulnerando derechos básicos. Sin duda, tras las palabras que Julio Sánchez Fierro lanzó en el XXII Congreso Nacional de Derecho Sanitario se esconde un escenario de lo más inquietante.

El mandato constitucional deja claros los límites para garantizar el derecho a la salud y la igualdad entre los ciudadanos. La única vía para garantizar la cohesión en el estado descentralizado es alcanzar un mínimo fundamental que permita a las comunidades incorporar mejoras en sus carteras complementarias. Esta base ha servido para tumbar decisiones como el euro por receta y varias comisiones evaluadoras que, escudadas en la capacidad de autoorganización de la administración, iban mucho más allá de lo que tenían permitido, impidiendo de facto la prescripción de ciertos fármacos.

Lo malo es que el goteo es incesante y la justicia lleva su ritmo. Quizá, como dice Agustín Rivero, si el Tribunal Constitucional emitiese sus resoluciones sin tanto retraso se solucionarían muchos problemas. O quizá haya que recurrir a otras medidas, como los recursos de amparo.

La llamada a “los límites de la prevaricación”, con todas las consecuencias que ello implica, podría ser efectiva. La letra con sangre entra, pero afortunadamente hasta ahora no ha sido el modus operandi de la Administración... Pero hablar de la cohesión del SNS es hablar de males mucho mayores que un simple ‘actuar a sabiendas’. Si las comunidades autónomas actúan como actúan es por necesidad. Bruselas de nuevo está dando un ejemplo de cómo los objetivos de estabilidad controlan cada una de las decisiones.

Quizá estos nuevos tiempos de estabilidad presupuestaria requieren otro tipo de presupuestación. Quizá ha llegado la hora de debatir sobre la financiación sanitaria, pero mucho más allá del propio modelo de financiación de las comunidades autónomas, porque ya va siendo hora de cumplir, con compromiso de futuro, ese mínimo fundamental establecido en el mandato constitucional.

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