Cómo evitar errores en la medicación oncológica de FH

La utilización de herramientas tecnológicas se postula como solución para dar seguridad y facilitar la trazabilidad
Herramientas
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15 jul 2016 - 15:00 h
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Errar es humano, y también lo es aprender de ello y tener la capacidad de anticiparse. Ante la drámatica situación que casi le acarrea un error de medicación, —podría haber fallecido por sobredosis de quimioterapia—, un enfermo oncológico diseñó un sistema para tener “errores cero”. Se trata de una herramienta tecnológica destinada a la Farmacia Hospitalaria denominada Lug Healthcare Technology cuyo ideólogo es José María Argüello.

Lug se pensó para dar trazabilidad a todo el proceso, porque, “una de las partes más complicadas es tratar de controlar de una forma adecuada los lotes de los tratamientos”, reconoce Argüello, aunque añade que “en un hospital no se controla, no se sabe qué lote se está administrando a cada paciente”. El sistema detecta y se apoya en los puntos críticos del proceso, desde la preparación a la administración. Lug se especializa en la preparación de tratamientos con quimioterapia en oncología.

Así, el sistema “puede parar el proceso en cualquier punto o variarlo, si se considera necesario”, afirma Argüello. A lo que añade que en FH “ningún preparado se está haciendo bajo especificaciones”, y este sistema ofrece es una herramienta que da seguridad a los pacientes. Esto es así porque “todo el proceso va automatizado, y el sistema va pidiendo el medicamento”, explica su responsable. Una vez termina el proceso, saca una etiqueta con todos los datos, nombre del paciente, estabilidad, fecha ... etc. Con ello también se genera ahorro, ya que en el entorno de producción, lo primero es controlar los lotes. Según Argüello, “hay hospitales que ahorran 900.000 euros y otros hasta 1 millón al año”. El ahorro responde a que cada envase es identificado y asociado al paciente al que se le administra. Una trazabilidad que además, permite aprovechar los ‘restos’ que no se utilizan completos en una preparación.

Asimismo, el sistema traduce la prescripción del médico, realiza un control gravimétrico y comprueba que corresponde a la orden. Con estas funciones, “ha dado más velocidad al proceso, donde antes había dos turnos ahora hay uno”, apunta Argüello. Lug también verifica que no hay medicamentos caducados o a punto de caducar. Y facilita las instrucciones un una pantalla y a través de un sistema de comunicación por voz con el técnico.

Experiencia

El control de calidad es otro de los puntos a favor de esta tecnología, según explica María Queralt, directora del Servicio de Farmacia del Hospital Parc Tauli de Barcelona. En este centro llevan dos años trabajando con el Lug y están satisfechos. Entre sus ventajas destacan la seguridad y la trazabilidad “durante todo el circuito de los tratamientos, ya que aparece en qué punto está y si se ha administrado”, destaca Queralt.

En cuanto al número de errores, lo que ahora sucede es que “se detectan antes de que llegue al paciente”, explica. Se prevé que en septiembre un total de 12 hospitales se sumen a esta tecnología para evitar el error humano.

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