La farmacia rural VEC, sin interés ni como puerta de acceso a la titularidad

Cantabria, última región en la que varias boticas de su concurso quedan vacantes
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07 dic 2018 - 12:25 h
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Los Tojos es una pequeña localidad de Cantabria, en pleno Valle de Cabuérniga, en el que residen 399 personas —según datos del INE—. La web oficial del Ayuntamiento señala como “servicios municipales” la existencia de un telecentro (punto común de acceso a Internet) y de un consultorio médico que solo atiende los miércoles de 12:00 a 14:00 horas. Fuera de esos servicios amparados por el Consistorio, la Red da fe también de la existencia de un mesón.

Junto al telecentro y el consistorio médico, en esa misma ventana de “servicios” en la web del Ayuntamiento bien podría haber figurado la existencia de una oficina de farmacia. Así se ofertó —junto a otros 33 establecimientos— en el recién concluido concurso de adjudicación de nuevas farmacias en Cantabria. Sin embargo, el profesional que resultó adjudicatario tras aplicarse el baremo de méritos rechazó su titularidad. La Consejería de Sanidad, al no conseguir tampoco reemplazo, ha cerrado el proceso dejando desierta su adjudicación.

Por tanto, Los Tojos seguirá sin farmacia. La pregunta es: ¿necesitaba esta localidad contar con una botica —no botiquín— a pleno funcionamiento (horarios) y, presumiblemente, con obligación de realizar servicio de guardia cuando menos de forma periódica? En el censo mencionado en las primeras líneas de este artículo (399 habitantes, por recordar) bien puede encontrarse la respuesta. “Esta situación refleja finalmente una falta de planificación. En la planificación de un servicio público como el farmacéutico, deben valorarse igualmente los criterios asistenciales que hacen necesaria su presencia, así como el coste de implementarla”, analiza a EG Javier Guerrero, socio fundador y primer presidente de la Sociedad Española de Farmacia Rural (Sefar).

Y es que, junto a la botica de Los Tojos, otras dos farmacias, cuya ubicación estaba prevista en Valdeprado del Río (331 habitantes) y Pesaguero (311) tampoco han podido ser adjudicadas en esta convocatoria de Cantabria por falta de interés de los farmacéuticos concurrentes. Una situación —el rechazo de los profesionales a la titularidad de una farmacia ante su más que presumible irrentabilidad— que se ha vivido en otros concursos autonómicos convocados en el pasado más reciente.

Especialmente curioso es el caso acontecido en Comunidad Valenciana respecto a las farmacias que debían abrirse en las localidades castellonenses de Herbés (57 habitantes), Castell de Cabres (15) y Palanques (33). Este trío de establecimientos llegó a ser ofertado hasta en tres concursos consecutivos (el último en 2015), siendo las mismas veces rechazadas. A la tercera fue la ‘vencida’: la Generalitat desistió de un futuro nuevo intento y confirmó que nunca más volverían a ser ofertadas en futuras convocatorias.

Incluso, esta situación propició la posterior modificación de la Ley de Ordenación Farmacéutica de la Comunidad Valenciana de tal manera que, en la actualidad, no se pueden autorizar nuevas aperturas de oficinas de farmacia en municipios con población inferior a 250 habitantes

Acceso a la primera titularidad

En algunos casos, los farmacéuticos adjudicatarios de este tipo de oficinas de farmacia de manifiesta irrentabilidad aceptan su adjudicación como puerta de entrada a la titularidad de un establecimiento, con vistas a un posible traslado en la siguiente convocatoria.

Unas convocatorias que, huelga decir, nunca se sabe con certeza cuando ocurrirán, salvo contadas CC.AA. que tienen establecidos en sus LOF plazos máximos para convocar nuevos concursos. Mientras, el titular deberá hacer encaje de bolillos para la subsistencia económica del establecimiento, apoyado quizá por la aplicación del indice corrector a su baja facturación pública (las mal denominadas ayudas VEC).

En este sentido, algunas comunidades autónomas sí reconocen el sacrificio de estos titulares de farmacias VEC y el mantenimiento del servicio a la población dándoles prioridad en la fase de traslados previa a cada concurso —como Andalucía— u obteniendo puntuaciones adicionales en la baremación —como Galicia, por citar un ejemplo—. Una prioridad que no existe en Cantabria y que, junto a la presumible irrentabilidad, habrá sido un añadido para los rechazos de las tres farmacias citadas.

Ahora bien, soluciones que no dejan de ser ‘parches’ que no atajan el problema, a juicio de los protagonistas: “la introducción de traslados previos o la puntuación directa debería formar parte de un sistema de incentivos que hagan atractivo de forma adicional el ejercicio en estas zonas rurales, pero no debería interferir en la necesidad inconclusa y manifiesta de ofrecer soluciones a su déficit económico”, apunta Guerrero.

Por ello, “si la Administración entiende que es necesaria una farmacia en determinada zona, debe calcular o aproximar su renta de explotación y, si el actual sistema de retribución no es capaz de cubrirlo, estudiar vías para que la apertura sea viable”, completa el socio fundador de Sefar. En este sentido, esta sociedad presentó recientemente un informe en el que se ofrecen diferentes líneas de actuación cara a la viabilidad de boticas VEC.

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