La Farmacia da el ‘sí quiero’ unánime a su nuevo Código Ético Profesional

El documento consta de 14 capítulos y 54 artículos que dan respuesta a los desafíos éticos actuales del farmacéutico
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Madrid
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09 mar 2018 - 14:14 h
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La Asamblea General Extraordinaria del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos (CGCOF) dio el visto bueno, por unanimidad, al nuevo Código de Deontología Profesional Farmacéutica en el que se ha estado trabajando durante los dos últimos años y cuyo objetivo es completar la normativa legal para garantizar la calidad en la atención y en la ética profesional que la sociedad está demandando al farmacéutico.

Un documento “actual, moderno, de este siglo y que está adaptado a las realidades sociales y sanitarias del momento en que vivimos”, acertaba a decir Jesús Aguilar, presidente del CGCOF mientras reconocía orgulloso que, con el nacimiento de este texto, se ha cumplido una de las prioridades marcadas en la hoja de ruta de este Consejo General antes de terminar la actual legislatura.

“Es un Código, de obligado cumplimiento, para toda la profesión farmacéutica independientemente de la modalidad de ejercicio en el que trabaje”, resaltaba Aguilar quien precisaba que el documento entraba en vigor en el mismo momento de su aprobación y “ahora serán los Colegios los que harán uso de este Código como tal o modifiquen sus propios códigos introduciendo las mejoras”.

Los pilares del ‘buen ejercicio’

Entre los asuntos más destacados que se reflejan en el nuevo texto, formado por 14 capítulos y 54 artículos, se recogen los principios generales del ejercicio profesional, como por ejemplo, el secreto profesional, la práctica independiente del farmacéutico, la calidad de los servicios profesionales, el uso adecuado del historial farmacoterapéutico o la obligación del farmacéutico de denunciar en caso de conocer el ejercicio ilegal por parte de otros compañeros.

Asimismo se regula la relación del profesional con los diferentes grupos de interés, tales como otros profesionales sanitarios, pacientes, sociedad, Administraciones Públicas o la Organización Farmacéutica Colegial.

En cuanto al capítulo, íntegramente dedicado a los pacientes, se introducen aspectos como la humanización recogiendo, como un derecho del paciente, que la comunicación sea cercana, la dedicación del tiempo necesario y el uso de un lenguaje adaptado a cada persona. Mientras, el capítulo dedicado a la relación con la sociedad y la Administración aborda temas como el compromiso con la vigilancia de la salud pública, la colaboración en los programas de educación a la población, participación en catástrofes o la lucha contra el dopaje.

El uso de las Nuevas Tecnologías, los medios de comunicación, Internet o redes sociales, está presente en el documento “para asegurar que toda la información que se emite por parte de los farmacéuticos es veraz, prudente y se ajusta a la legalidad vigente y también para evitar que se lancen mensajes que despierten alarmas sociales o generen confusión con respecto a la salud”, sostenía Aguilar.

También se contemplan las obligaciones deontológicas de los Colegios, los Consejos Autonómicos y del propio Consejo General, “obligando a abstenerse de utilizar los cargos colegiales con fines ajenos al interés institucional, a rendir cuentas con rigor y transparencia y a manifestar cualquier conflicto de intereses”, indicaba el presidente del Consejo.

La objeción de conciencia queda plasmada como derecho de los farmacéuticos siempre que esté garantizado el derecho de los ciudadanos a la protección de la salud y el acceso a los fármacos.

“Ha sido un proceso muy participativo y muy laborioso”, mantenía Aguilar al señalar que durante todo el proceso de trabajo, se han recogido 250 alegaciones y comentarios al borrador para mejorarlo. Incluso, hacía referencia a que el mismo día de la votación y aprobación, se habían modificado un par de aspectos.

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