La candidatura de Soutelo imperó en la ‘tensa lucha’ por la presidencia del COF de Pontevedra

Santamarta (225 votos) impugnó el proceso, antes de los comicios, por falta de transparencia en el voto por correo
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Vigo
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26 ene 2018 - 14:20 h
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Tres candidatos se vieron las caras el pasado domingo 21 de enero para hacerse con la presidencia del Colegio de Farmacéuticos de Pontevedra. Estos comicios enfrentaron a la actual presidenta Alba Soutelo con José Luis Abril y Gerardo Santamarta, quienes diferían de su gestión al frente de la entidad. Los datos que arrojó la noche se tradujeron en un total de 770 votos en un censo de 1.759 electores, por lo que la participación fue del 43,77 por ciento.

“Es una participación alta respecto a otras elecciones”, afirmaba Soutelo, quien se impuso a sus contrincantes al obtener 397 votos frente a los 225 de Santamarta y los 135 de José Luis Abril.

“Los farmacéuticos han valorado la trayectoria de mi equipo y han elegido la estabilidad que solo nosotros podemos ofrecerles. Ahora hay que mirar hacia delante, tender puentes y reconstruir la unión que estas elecciones han roto”.

Soutelo se refería a la tensa campaña electoral que “no ha sido agradable porque los otros candidatos son muy diferentes” y aludía a la campaña de descrédito de uno de ellos. “Siempre he aprendido de las críticas constructivas y de las aportaciones de los colegiados, pero no saco nada positivo de estas elecciones. Los extremos a los que se ha llegado no son propios de unas elecciones de un colegio profesional”.

Por su parte, Gerardo Santamarta, señalaba que “hemos impugnado todo el proceso especialmente en lo que concierne al voto por correo y lo hemos hecho antes de las elecciones”. Y es que tal y como indicaba, “los estatutos prevén dos mecanismos de voto por correo, a través de correo certificado o mensajería que acuse recibo. Sin embargo, se ha admitido además que ese voto se depositase directamente en las sedes colegiales cualquier día, antes de las elecciones, pudiendo presentarlo el elector o cualquier otra persona, sin exigirle ningún tipo de acreditación de su identidad ni de su representación, y aceptando que ese tercero pudiese presentar los votos de uno o varios colegiados”.

Esa impugnación provocó que el recuento de votos durara hasta pasadas las 2 de la mañana. “El del voto presencial fue rápido, pero el recuento del voto por correo duró más de 7 horas”, se lamentaba Soutelo.

No obstante, Santamarta mantenía que con una campaña de 12 días, “estamos contentos de haber conseguido un 30 por ciento de votos, pero si hubiésemos tenido más tiempo para que nos conociesen personalmente no habría quizá triunfado el discurso del miedo”.

Las candidaturas de la discordia

Si buscamos precedentes, el último lo encontramos en Murcia. Allí en 2016, la junta electoral del COF murciano desestimó la candidatura de Paula Payá por no acreditar la acumulación de más de un año de ejercicio profesional y, en consecuencia, se proclamó como única candidata a Isabel Tovar. Ante esta situación, Payá presentó un recurso, pero finalmente el Comité de Recursos lo desestimó y proclamó presidenta a Tovar.

En 2014 las urnas llevaron la tensión a Málaga, Alicante o Madrid. En el caso del colegio andaluz, la mesa electoral rechazó una de las tres candidaturas presentadas por considerar que no cumplía con los requisitos establecidos. El candidato recurrió al Cacof y éste le apoyó y validó su candidatura, por lo que finalmente, fueron tres aspirantes los que se enfrentaron en las urnas. En Alicante, tras ganar Fe Ballestero, su rival, Carlos Alonso, comunicó que había presentado un recurso ante el juzgado por falta de transparencia. En ese año también se retrasaron los comicios al COFM a consecuencia de la polémica en torno a la aceptación de las candidaturas.

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