La apuesta ética y legal del COF de Madrid por la transparencia origina un modelo de ‘compliance’

El colegio madrileño es pionero en implantar esta herramienta de vigilancia y control de las actividades de la corporación
Madrid
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07 dic 2017 - 15:44 h
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El termino compliance es relativamente novedoso en España. No así en países anglosajones, donde desde hace más de tres décadas están familiarizados con este vocablo que identifica los mecanismos de actuación que, con carácter preventivo, tienen como objetivo garantizar que las actividades que realizan las entidades se ajustan a la legalidad vigente y a los procedimientos internos de buenas prácticas. En definitiva, aplicar políticas éticas y legales de transparencia en procesos de toma de decisiones.

El Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid (COFM), siguiendo una línea de gobierno orientada a dotar sus actividades de la mayor transparencia y a reafirmar una cultura corporativa de respeto a la ley, ha sido la primera corporación colegial farmacéutica en implantar un modelo de compliance en su estructura organizativa. “No somos una empresa con accionistas o administradores, pero tenemos más de 8.000 colegiados que trabajan en farmacias sirviendo al interés público sanitario,los cuales hacen posible que los ciudadanos accedan a la prestación, atención y asistencia farmacéutica, por lo que la actuación del colegio ha de ser el espejo en el que mirarse”, dice su presidente, Luis González.

A este respecto, justifica el paso dado por el COFM haciendo suya una frase atribuida a Julio César: “La mujer del César no solo debe ser honrada, sino además parecerlo”. Por ello, subraya que se ha visto el compliance como “una oportunidad de abordar un cambio cultural en toda la organización”. Y es que, además de la necesidad de que los colegiados vean en el colegio un ejemplo de ética, buen gobierno, transparencia, eficiencia, respeto al medioambiente o sostenibilidad, el tipo de actividades que encomienda la Administración Sanitaria a las corporaciones farmacéuticas exigen “extremar la vigilancia y el control”.

Esta exigencia, más allá de los aspectos éticos, ha cobrado una relevancia especial tras las reformas del Código Penal de 2010 y 2015, que abren la posibilidad a que las personas jurídicas respondan desde el punto de vista penal por la posible comisión de delitos. Así, los sistemas de compliance penal se configuran como herramientas para prevenir esta posibilidad y, además, evitar la imposición de eventuales sanciones, que irían desde una multa hasta el cese de la actividad.

Compliance en el COF de Madrid

Los primeros pasos para implantar el compliance en el COFM se dieron en 2016, con la definición de las líneas maestras de un Protocolo de Prevención y Detección que centra la actividad preventiva en los delitos cuya comisión resultaba más probable en el marco de las actividades que realiza el colegio (casi una veintena). “A partir de ahí, el proceso de implantación pasó por acciones formativas e informativas para empleados, Junta de Gobierno y Comisiones para garantizar que, al tiempo que se trabaja, se preserve la reputación y buena imagen de la institución y evitar potenciales responsabilidades penales”, indica González.

Según señalan desde COFM, los aspectos más sensibles relacionados con la actividad del colegio no van unidos al medicamento, sino que se refieren a asuntos vinculados con el tratamiento masivo de datos, los conflictos de intereses, la seguridad de la información, la gestión económica, el respeto a la propiedad industrial e intelectual, la ética en los negocios o a la protección del medioambiente. “En el COFM, por ejemplo, registramos todas las visitas o todos los regalos; nuestro Código Ético y de Conducta obliga quienes quieran establecer relaciones con el COFM respeten los valores y principios recogidos en el mismo... Nuestra conducta se guía por la total transparencia”, afirma el presidente colegial.

La Junta de Gobierno está totalmente comprometida con el compliance al ser esta herramienta “una oportunidad para establecer sólidos lazos entre principios legales y valores éticos, como la igualdad de oportunidades, la profesionalidad, la sostenibilidad, la independencia, el consenso o la vocación de servicio”. ¿Será este modelo de compliance un ejemplo a seguir? “Es un orgullo haber sido los primeros; muchos colegios seguirán nuestros pasos”, cree González.

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