Farmacias en aeropuertos: entre la venta libre al viajero y fidelizar al personal de la terminal

Con la e-receta la dispensación gana peso en la facturación de estas boticas consideradas ‘oficialmente’ como comercios
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Madrid
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02 sep 2016 - 14:00 h
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Presumiblemente, el ajetreo y las prisas que suele acompañar el tránsito por los aeropuertos hace que para muchos viajeros pasen inadvertidas. En cambio, para otros será todo lo contrario: no solo conocerán su existencia y ubicación en la terminal, sino que se habrán revelado en muchas ocasiones como tabla de salvación ante una necesidad sanitaria de última hora. Hablamos de las farmacias ubicadas en aeropuertos. EG ha querido analizar la idiosincrasia del perfil de éstas boticas que, pese a ser establecimientos sanitarios como cualquier otro que se ubique fuera de un recinto así, para Aena (entidad que gestiona los aeródromos nacionales) son oficialmente consideradas como “comercios”.

A priori, podría haber tendencia a pensar en unas farmacias donde el grueso de actividad recae en la venta libre de productos de parafarmacia y medicamentos de OTC, dando respuesta a necesidades “de última hora” de pacientes de paso. Quien así piense no iría mal encaminado, pero con matices. “Sin ser la base de nuestra facturación, hay más dispensación de recetas de las que puede parecer; en torno al 20 por ciento de nuestra facturación”, confirma a EG Soraya Espinosa, farmacéutica adjunta de la farmacia que da servicio en la T1 del madrileño aeropuerto Adolfo Suárez-Barajas.

Esta profesional otorga buena parte del protagonismo de este cambio de escenario a la receta electrónica, que permite ahora a los clientes “aprovechar y recoger su medicación” antes de iniciar su viaje sin la esclavitud que hasta hace unos años suponía llevar consigo la receta física. Eso sí, la todavía ausencia de interoperabilidad de las prescripciones electrónicas sigue limitando esta opción a aquellos pasajeros que vayan a embarcar en cualquier aeropuerto de la comunidad autónoma en la que resida.

No obstante, no solo de pasajeros ‘viven’ las farmacias de aeropuerto en cuanto a dispensaciones se refiere. Es más, la mayor parte de estas dispensaciones son realizadas a personal y empleados de las instalaciones, el único cliente de este tipo de establecimientos que puede ser objeto de fidelización. “La fidelización es complicada al recibir en su mayoría a clientes de paso, a excepción del personal”, corrobora Clara Febles, titular de la oficina de farmacia ubicada en el aeropuerto Los Rodeos (Tenerife). Por las experiencias vividas en su local, Febles concreta que la e-receta también ha jugado en ocasiones malas pasadas a los pasajeros. En concreto, por su desconocimiento de la imposibilidad de recoger —por la no interoperabilidad de los sistemas— un medicamento prescrito fuera de su comunidad. “Hay quien cree que, como ocurría con la receta en papel, pueden retirar su medicación en cualquier punto de España y al desembarcar, se presentan en la farmacia con su tarjeta reclamando un medicamento prescrito; no se lo podemos dar y presumiblemente no podrán disponer de él durante sus vacaciones”, expone Febles como ejemplo vivido en más de una ocasión.

Venta libre

A pesar del aumento de las dispensaciones de recetas, la venta libre sigue siendo el ‘santo y seña’ de este tipo de farmacias. Una apuesta por la venta libre que, debido al crisol de viajeros que diariamente pasan por los aeropuertos nacionales, obliga a sus titulares a hacer encaje de bolillos en la gestión del stock. “Los stocks de OTC y parafarmacia deben ser amplios y variados, por lo cual son complicados de gestionar”, opina la titular de Farmacia Los Rodeos, que adopta el nombre del mismo aeropuerto donde se ubica. En 2015, este aeródromo recibió un flujo de cerca de dos millones de pasajeros.

A la hora de gestionar el stock, ésta profesional tira de experiencia. Por ejemplo, supeditar el stock a la programación de vuelos que le facilita Aena. Por ejemplo, próximamente (en torno a octubre) aumentará el flujo de llegadas de vuelos procedentes de Países Nordicos, lo cual ‘invita’ a aumentar las referencias y marcas (ya de por sí amplias) de productos solares, etc. Ahora bien, Flebes denuncia el daño que ha hecho en las ventas de estos productos las actuales restricciones en el transporte de líquidos en el equipaje de mano.

Otra de las anécdotas es el menor celo de los turistas extranjeros respecto al coste de los OTC y productos de parafarmacia. “Los turistas extranjeros raramente miran el precio”, indica Lourdes Galdón, farmacéutica sustituta de la botica situada en la T4 de Adolfo Suárez-Barajas, el aeropuerto que registró el mayor incremento de viajeros en Europa en 2015 (un total de 46,8 millones). Ahora bien, a pesar de recibir clientes de múltiples nacionalidades, los titulares de este tipo de farmacias coinciden en no considerar el conocimiento de idiomas como un aspecto imprescindible aunque sí valorado, como ocurre en la farmacia de la T4 de Barajas en la que ejerce la boticaria Lourdes Galdón.

El canon de Aena

Una de las peculiaridades de este tipo de farmacias está relacionada con la catalogación de “comercio” que les otorga AENA y que, pese a ser un establecimiento sanitario, les obliga a abonar un canon anual por su ubicación en el recinto aeroportuario, como el resto de tiendas que existan en la terminal. Un canon variable en cada aeropuerto que la farmacia debe negociar individualmente con el gestor y que, en el caso de la farmacia ubicada en Tenerife, está condicionado por las ventas de parafarmacia que realice la botica. “En función de ese contrato, AENA tiene potestad para realizarnos auditorías y estamos obligados a entregarle justificantes de tickets de venta, balance de cuentas, arqueos ..., etc.” enumera su titular. En este sentido, han solicitado en numerosas ocasiones la implicación de su Consejería de Sanidad y que, por ejemplo, se impida esa suerte de control administrativo sobre un establecimiento sanitario.

El carácter sanitario de estos establecimientos queda fuera de toda duda, más si cabe, en esta farmacia de Los Rodeos. La reducción del flujo de pasajeros propició hace unos años la supresión del servicio médico permanente que existía en la terminal, lo cual coloca actualmente a la farmacia como el único punto sanitario en el que dar respuesta inmediata a urgencias. “Atendemos muchos problemas de salud (desmayos, indisposiciones, etc.), teniendo claro hasta dónde puede llegar nuestra actuación”, dice su titular.

Recetas foráneas... Y para foráneos

Por su ubicación en lugares de tránsito de millones de personas extranjeras, puede suceder —aunque en la práctica solo en casos aislados, confirman varios de sus titulares a EG— que las farmacias de aeropuertos atiendan recetas oficiales prescritas en otros países. Cabe recordar que, en función de lo estipuladoen el RD 81/2014 de asistencia sanitaria transfronteriza, la dispensación de una receta extranjera debe realizarse en los mismos términos que una prescripcíon nacional siempre que el medicamento en cuestión tenga autorización de comercialización en España por la Aemps o esté autorizado conforme al reglamento europeo 726/2004. Si es una pràctica más habitual, comentan, que clientes foráneos presenten recetas precritas por médicos españoles en el presumible objetivo de conseguir un medicamento antes de volver a su país de origen, por su menor precio o su desabastecimiento en el país de origen). “Lo estamos comprobando especialmente con personas venezolanas por los problemas de acceso que sufren allí”, indica a EG Soraya Espinosa, que ejerce en la farmacia de la T1 de Barajas.

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