“El modelo de farmacia español es una envidia para otros países del mundo”

Carmen Peña, presidenta de la Federación Farmacéutica Internacional (FIP)
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Buenos Aires
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02 sep 2016 - 14:00 h
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La española Carmen Peña ocupa desde hace casi dos años la presidencia de la Federación Internacional Farmacéutica (FIP). Al frente de una corporación que representa a más de tres millones de farmacéuticos de 137 países, Peña ha impulsado una reforma de los estatutos de la FIP y ha afrontado con éxito el 76 Congreso Mundial de Farmacia, celebrado en Buenos Aires (Argentina) del 28 de agosto al 1 de septiembre. En esta entrevista, Carmen Peña analiza los retos mundiales, el papel de la farmacia española, y hace balance del trabajo realizado hasta el momento.

Pregunta. Según el lema del Congreso de la FIP, ¿qué barreras tienen que superar farmacia y pacientes para ‘Reducir la carga global de la enfermedad’?

Respuesta. En el plano global, hay regiones del mundo en las que el acceso seguro a los medicamentos no está concebido. Esa es la barrera más primaria. Para el farmacéutico profesional, depende también de dónde se encuentre. Tenemos la responsabilidad de luchar por la cobertura universal, como dice la OMS. y esa es la aportación profesional de los farmacéuticos dentro de los equipos de salud. La población no puede estar sin farmacéuticos, ya que el medicamento tiene la salvaguarda del profesional farmacéutico, que asegura un uso responsable.

P. ¿A qué se refería con la “función social del farmacéutico”, que mencionó en el discurso de apertura?

R. No se puede separar, en sanidad y en la farmacia en particular, lo meramente sanitario de lo social. En el siglo XXI, nos encontramos con pacientes crónicos a quienes, gracias a la mejora de la salud pública, la prevención, la vacunación y una alimentación más equilibrada, el farmacéutico puede retrasar la aparición de enfermedades e incluso impedirlas. Este nuevo perfil de paciente necesita un nuevo perfil de servicio. Eso es una parte mucho más social que sanitaria.

P. ¿Qué medidas hay que adoptar para que esto se materialice?

R. Hay que dar un nuevo paso y para ello tenemos que prepararnos, desde la educación de grado, con una nueva visión de cómo trabajamos. Añadiendo actividades, habilidades y asignaturas, más clínicas, y cercanas al paciente, como hacen otros profesionales de la salud. Y también en el posgrado y en la formación continuada, para no sólo saber del medicamento, sino cómo manejar los servicios en torno al paciente y su medicación. Por eso, hemos modernizado las estructuras, algunas las hemos acortado y hemos introducido la educación, porque es el motor de la renovación de la farmacia del siglo XXI.

P. ¿Cómo ve el futuro del pago por servicios, por ejemplo el SPD?

R. El futuro es que no hay servicio en el mundo que no sea remunerado. Porque no es valorado ni por el que lo da ni por el que lo recibe. Hay que ver si es útil para el paciente y, para eso, hay programas como Consigue y otros en todo el mundo. No es un proceso universal, sino algo muy concreto.

P. El acceso a la historia clínica ¿redundaría en una mejor atención?

R. Todo debe manejarse desde un acceso al historial farmacológico, siempre desde la libertad del paciente. Este se mueve por diferentes ámbitos y, por eso, el sistema de salud debe seguir al paciente y no el paciente al sistema. Esto lo puede coordinar la farmacia comunitaria, pero se necesitan políticas farmacéuticas que propicien la práctica colaborativa en los equipos de salud.

P. En el ámbito de los medicamentos biológicos, ¿están tomando tanta relevancia internacional como en España?

R. Se vive de una forma parecida, son un nuevo tipo de medicamentos, enfocados a determinadas patologías, y se necesita también una nueva política de manejo. Digamos que lo que hay son ciertas incógnitas e incertidumbres que se van resolviendo a medida que los medicamentos irrumpen.

P. ¿Cómo valora la participación de la farmacia española en el Congreso de la FIP?

R. Con mucho orgullo. Por un lado, por la alta participación con respecto a otros años. Y además, hemos tenido en el ámbito de farmacia biológica la incorporación de la vocal nacional como parte del ejecutivo. Es la primera vez que un español ocupa un cargo aquí. Y esto ha sido un gran estímulo también para España, y para mi, por poder estar en la presidencia e impulsar todo esto.

P. Sobre la visión de la farmacia comunitaria española a nivel internacional... ¿Considera, como ha destacado Jesús Aguilar, que es “un modelo exportable”?

R. El modelo de farmacia española es absolutamente un referente para todos los países americanos y también en Europa. Aunque hay que trabajar, es la envidia de otros países, porque esa parte, que es la farmacia, funciona con un proceso regulado que asegura la cobertura universal de la sanidad en España. La recepción en la embajada fue un éxito de convocatoria, con las otras organizaciones miembro arropando a la española, eso fue muy bonito y da mucho orgullo.

P. Tras casi dos años al frente de la FIP, su mandato se encuentra en el ecuador. ¿Qué balance hace?

R. Si me hubiera preguntado antes del congreso hubiera sido más cauta, pero ahora puedo decir que estoy muy orgullosa de estos dos años. No tanto de mi trabajo, sino del trabajo del equipo del comité ejecutivo de la FIP, que me ayuda, me respalda y ha apoyado las propuestas que he presentado. Llegué con la revisión de estatutos de una organización centenaria, compuesta por muchas culturas y con muchas formas de ver la sanidad y la farmacia. Y hemos logrado un consenso del 96 por ciento para los nuevos estatutos. Estoy viviendo un momento histórico de la FIP, y eso me da mucho orgullo y también mucha responsabilidad. Tengo la alegría de que estos dos años, aunque han sido muy duros en el trabajo interno, han fructificado en este congreso de la FIP.

Las frases
Siempre desde la libertad del paciente, éste debe ser orientado para un uso adecuado de los fármacos”
La educación, porque es el motor de la renovación de la farmacia del siglo XXI”
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