El diálogo acerca a médicos y pacientes en el camino hacia un buen soporte nutricional

El manejo de la desnutrición en oncología exige habilidades en comunicación
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Madrid
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19 may 2017 - 08:00 h
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Entre el 15 y el 40 por ciento de los pacientes que reciben un diagnóstico de cáncer presentan desnutrición, una cifra que asciende al 80 por ciento cuando la enfermedad está avanzada. Con estos datos como telón de fondo, pacientes y especialistas en nutrición, enfermería del área de oncología radioterápica y psicooncología han analizado en Valladolid la importancia de estrechar el diálogo entre profesionales y pacientes, como punto de encuentro en el soporte nutricional. El simposio, celebrado con la colaboración de Nestlé Health Science, se enmarca dentro del 32 Congreso Nacional de la Sociedad Española de Nutrición Enteral y Parenteral.

Pacientes y especialistas son conscientes del impacto del estado nutricional del paciente en la evolución de esta enfermedad. El moderador de la mesa, Antonio Nieto, director de El Global, planteó en la antesala del debate que “el estado nutricional del paciente oncológico tiene un efecto directo sobre la duración de la estancia hospitalaria o los costes sanitarios, como refleja el estudio Predyces”. Aún así, un subanálisis de este trabajo, publicado recientemente, remarcaba que solo un tercio de los pacientes en riesgo de desnutrición en el momento del alta había recibido algún tipo de soporte nutricional.

Sin olvidar el impacto de esta situación sobre la calidad de vida del paciente y el pronóstico de la enfermedad, una relación que refleja el estudio Nupac1. Según este estudio, “solo al 20 por ciento de los médicos les preocupa el problema, mientras que para el 76 por ciento de los pacientes la alimentación y el estado nutricional es relevante”, apuntó.

Esta mesa, centrada en la necesidad de impulsar el diálogo, pudo acercar ambas perspectivas. Para Carmen de Lucas, cantante lírica, profesora de canto y miembro del Grupo Español de Pacientes con Cáncer, “el trato de tú a tú es muy importante”. De Lucas se enfrentó en 2010 a un carcinoma epidermoide, sufrió la amputación de la mitad de la lengua y secuelas provocadas por los tratamientos por las que perdió la voz. Durante seis meses, solo pudo alimentarse a través de una gastostomía con nutrición enteral.

La paciente subrayó que para ellos “resulta extremadamente difícil asumir la información” que reciben de los profesionales. “Estás en una situación vulnerable, aturdida: si el médico no empatiza contigo y se pone en tu lugar y sabe qué tipo de información te puede transmitir, o hasta qué punto te puede decir o no más estás perdida”. Por ello, subrayó que es importante que el profesional “sepa ponerse en tu lugar” y no pensar solo en términos científicos, “con mensajes que provocan una angustia y un desasosiego que se traduce en un sinvivir durante el tratamiento”.

Si no reciben la información con el tono adecuado, se sufre a destiempo, porque el paciente prevé y vaticina lo que le puede pasar mucho antes de que llegue. “Te imaginas el proceso de una manera y piensas: ¡qué horror! y eso resulta espeluznante”, describió.

De Lucas insistió en que tiene que haber profesionales que puedan servir de guía y asesorar sobre la alimentación, explicar cómo te las puedes arreglar teniendo en cuenta el estado, en su caso, de tu boca. Es un momento crucial, advirtió, porque el paciente está destruido moralmente, sin autoestima, reencontrándose consigo mismo. No te pueden dejar a tu suerte, lamentó.

En la misma línea, Miguel Casares, psicooncólogo del Grupo Español de Pacientes con Cáncer, puso el acento en la necesidad de proporcionar información adecuada al paciente. “Con un paciente bien informado vamos a tener menos riesgo de que, producto de la desesperanza pueda acudir a un soporte nutricional que no es el adecuado, dígase dietas milagro, alcalina, o cualquier tipo de alimentación que no está comprobada o que carece de una prescripción médica o no es la más efectiva para el paciente”, puntualizó. Asimismo, destacó que un paciente con un buen soporte nutricional podrá tener mayor autoestima y energía para afrontar en el día a día la enfermedad y el tratamiento.

Cribado universal

Por su parte, Gabriel Olveira, jefe de Sección de Endocrinología y Nutrición del Hospital Regional Universitario de Málaga, destacó que “el estado nutricional de un paciente oncológico es indispensable para que las personas mantengan una buena calidad de vida, para que el tratamiento oncológico previsto poner haga su efecto y para que el sistema sanitario sea eficiente”. El especialista advirtió que los profesionales no se pueden permitir “echar a perder” tratamientos costosos porque el paciente no “sea capaz de levantarse de una silla”. De ahí su propuesta de cribar a todo a todo paciente con cáncer, y de prestar atención especial en aquellos con elevado riesgo de desnutrición por la localización del cáncer, como ocurre en cuello y cabeza, gastrointestinal alto, estómago, páncreas o vías biliares, con “altísimo riesgo de desnutrición”.

Si a la localización se añade que una radioterapia produce una mucositis, por ejemplo, es una necesidad que estos profesionales acompañen al paciente. Para ello, destacó que han de contar con protocolos “consensuados con los servicios de oncología médica y radioterápica “para que puedan acompañar al paciente desde el diagnóstico hasta el final del tratamiento”. “Es fundamental saber bajo qué criterios nos tienen que llamar, en qué actuaciones, para que realmente podamos mantener el estado nutricional o recuperarlo”, alertó.

El especialista explicó que la actuación de su unidad, de carácter transversal, empieza a nivel hospitalario en los pacientes ingresados. Es ahí donde una vez realizado el cribado se hace el soporte nutricional, “que puede ser suplementación, nutrición enteral o parenteral”. Lo mismo sucede en pacientes ambulatorios, con quienes se puede hacer “desde lo más sencillo, que son recomendaciones dietéticas, que se suelen realizar desde los servicios de oncología habitualmente, a la parte más técnica, que es la de nutrición clínica, de la que se ocupan ellos, con la ayuda de dietistas.

Para finalizar, Yolanda Lupiañez Pérez, enfermera de la Unidad de Oncología radioterápica del Hospital Virgen de la Victoria de Málaga, volvió a insistir en la idea de que el soporte nutricional en el paciente oncológico “es fundamental”. Según sus palabras, hay que hacerlo desde el momento del diagnóstico de la forma más precoz posible, adaptarlo e individualizarlo a cada paciente y hacerle una monitorización y un seguimiento hasta que finalice esta necesidad.

Para el 76 por ciento de los pacientes con cáncer la alimentación y el estado nutricional son relevantes

No es admisible “echar a perder” un tratamiento porque el paciente “no se pueda levantar de la silla”

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