“El AVAC en Estados Unidos se valora en 150.000 euros, en España, en 20 o 30.000”

Olga Delgado Sánchez Hospital Universitari Son Espases (Palma de Mallorca)
Javier García Pellicer Hospital Universitari i Politecnic La Fe (Valencia)
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Olga Delgado Sánchez y Javier García Pellicer, farmacéuticos de los hospitales de Son Espases y de La Fe, respectivamente, participan en el Congreso de la Sociedad Americana de Farmacia Hospitalaria (ASPH, por sus siglas en inglés). “Hace ya muchos años que la farmacia hospitalaria española mira como referente a la norteamericana”, señalan los dos expertos en una entrevista.

Pregunta. ¿Cuáles son las principales diferencias en cuanto a retos entre la Sociedad Americana y la SEFH?

Respuesta de Olga Delgado. Los farmacéuticos de hospital tienen objetivos comunes en España y en Estados Unidos en cuanto a la atención al paciente, sea crónico o agudo, y su compromiso con la salud de la población, si bien la implicación clínica en Estados Unidos está más desarrollada y el número de profesionales es más alto que en España. Hace ya muchos años que la farmacia hospitalaria española mira como referente a la norteamericana, lo que hace que en la filosofía profesional estemos muy alineados. Ambos buscamos la excelencia operativa de los procesos logísticos y de elaboración, para centrar nuestra aportación de valor en la vertiente asistencial y clínica de nuestra profesión, por lo que las diferencias que podemos encontrar se encuentran más relacionadas con los diferentes tipos de sistemas sanitarios en los que estamos inmersos, y sus diferentes problemáticas, que en la orientación profesional de la farmacia hospitalaria.

Respuesta de Jorge García Pellicer. En el ámbito de las sociedades científicas, la ASHP goza de un prestigio y liderazgo reconocido a nivel mundial, mientras que la SEFH aún adolece de una falta de visibilidad y reconocimiento fuera de nuestras fronteras, motivo por el cual dentro del actual Plan Estratégico de la SEFH existe un punto dedicado exclusivamente a la internacionalización de la SEFH, en el que se están consiguiendo notables avances en los últimos meses, y que además se ha visto reforzado en este Midyear 2017.

P. ¿Qué papel debe jugar el farmacéutico en el control del paciente externo o del ambulatorio?

O.D. La oportunidad que brinda la atención al paciente crónico que acude al hospital ha sido parte importante del desarrollo clínico del farmacéutico de hospital en áreas como las enfermedades víricas o autoinmunes sistémicas, y del conocimiento y seguimiento personalizado del paciente. Este modelo nos ha acercado a la cronicidad, y al cuidado más allá del entorno hospitalario.

P. ¿Cómo debe actuar en el caso de pacientes en transición?

O.D. Garantizar la seguridad en la transición asistencial debe ser una obligación de la asistencia sanitaria y el farmacéutico tiene un papel protagonista en este punto, pues ya hay evidencia de que es uno de los momentos más vulnerables y que con frecuencia van asociados a errores de medicación y de comunicación entre los distintos profesionales que repercuten en el paciente de forma aguda y también a largo plazo.

P. ¿Qué iniciativas se han presentado en cuanto al rol del farmacéutico en los servicios de urgencias? ¿Cómo se puede manejar esta asistencia?

J.G.P. En la farmacia hospitalaria norteamericana, la presencia del farmacéutico clínico en el servicio de urgencias está mucho más extendido que en España. En las experiencias existentes, la principal ventaja obtenida es la mejora de los resultados en cuanto a seguridad clínica fundamentalmente y también en cuanto a la eficacia y la eficiencia. En España aún son escasas las experiencias existentes, pero en ellas, se obtienen resultados similares a los presentados en el Midyear, lo que sin duda marca un camino de evolución en el desempeño profesional asistencial del farmacéutico hospitalario.

P. ¿Qué avances se han producido en cuanto a la especialización clínica farmacéutica?

O.D. La especialización clínica farmacéutica es una necesidad que va cayendo por su propio peso, y por la necesidad de disponer de conocimiento muy específicos en áreas clínicas concretas. La terapéutica es cada vez más especializada y requiere mayores conocimientos específicos. Frente a las especialidades clásicas como oncohematología o pediatría se van consolidando, otras como la atención en urgencias, la genética clínica, anticoagulación o inmunología y alergias, empiezan de forma paulatina su desarrollo en la farmacia hospitalaria. Es un camino imparable que demanda el propio desarrollo farmacológico y terapéutico disponible.

J.G.P. Esta necesidad de especialización clínica farmacéutica ha sido entendida y priorizada por la SEFH que recoge dentro de su actual Plan Estratégico, en la línea de gestión del conocimiento, el apoyo para la obtención de los certificados BPS (Board of Pharmaceutical Specialties), ampliándolo, además del tradicional BPS en Oncología, a los BPS en farmacoterapia y farmacia psiquiátrica. Además, tiene previsto incorporar las nuevas especializaciones del programa BPS conforme vayan estando disponibles.

P. ¿Cómo puede mejorar esta especialización la atención de los pacientes ingresados?

O.D. Cada área terapéutica, cada equipo clínico, debería tener acceso a un farmacéutico clínico de referencia en todo momento. El trabajo se traduce en mejores protocolos, mayor seguimiento, más seguridad, más garantías de calidad y mejores resultados terapéuticos. Además debemos ser visibles para el paciente, y así aumentar su información, su educación sanitaria y su satisfacción.

P. ¿Qué medidas se han propuesto para una gestión más eficaz?

O.D. Las medidas de gestión en Estados Unidos pueden ser muy diferentes desde el punto de vista económico, en el que el QALY lo han valorado en 150.000€, a diferencia de España en el que no hay valor establecido, pero los expertos hablan de 20.000-30.000 euros. Pero en gestión organizativa son muy prácticos y protocolizados, y nos dan ejemplos de elaboración de planes estratégicos y seguimiento de personal muy ordenados. La sistematización de las actividades es imprescindible para avanzar con calidad.

P. ¿Cómo debe ser la colaboración de farmacia con los diferentes servicios?

J.G.P. Sin duda colaborativa y presencial, como miembro proactivo del equipo asistencial multidisciplinar que atiende al paciente. Con unos procesos logísticos y de soporte garantizados en cuanto a su calidad, seguridad y eficiencia, la orientación debe ser necesariamente clínica, poniendo los conocimientos propios del farmacéutico al servicio directo del paciente y del resto de profesionales sanitarios. Este rol asistencial debe ejercerse de forma proactiva a través de la valoración clínica de cada paciente y de la participación en la toma de decisiones y en sus resultados.

P. En un contexto marcado por el alto coste de los medicamentos, especialmente los oncológicos, ¿qué puede aportar la farmacia hospitalaria?

O.D. El coste de los medicamentos y su repercusión, no sólo en el gasto sanitario, sino en el sistema social existente, es un reto para todos. La necesidad de una evaluación rigurosa de los medicamentos y la selección de los pacientes que son candidatos a cada tratamiento, así como el seguimiento de los resultados nos implica directamente. El problema es importante, pues el aumento de la demanda económica para medicamentos compromete otras áreas sanitarias y se requieren apuestas novedosas en el campo de la financiación y establecimiento del precio. El farmacéutico tiene a este nivel un compromiso que se muestra en su participación en las decisiones técnicas que se toman a nivel nacional y autonómico.

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