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Presidente de Fefac
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11 oct 2018 - 17:40 h
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<p>Sumando esfuerzos por el bien común</p>

La experiencia vivida estos últimos ocho años en materia de retrasos en los pagos de las recetas dispensadas por las farmacias pone de relieve lo imprescindible y oportuno que son el mostrarnos y actuar unidos en los objetivos, el formar parte y contribuir con las instituciones, en Cataluña la empresarial Fefac, el Consell de Col·legis de Farmacèutics de Catalunya (CCFC) y PIMEC, cuyo principal valor, implicación y compromiso sea el bien común, en este caso de las farmacias, y no buscar el protagonismo exclusivo o excluyente.

En 2010 se producían los primeros retrasos en el pago por parte de la Administración y desde entonces, la situación ha evolucionado desde máximos históricos de cuatro meses, como sucedió en el año 2013, a demoras de 55 y finalmente 25 días.

Durante este tiempo, las farmacias, acompañadas de sus equipos y resto del sector, han priorizado la salud de las personas y la disponibilidad de sus tratamientos, haciendo frente con su sentido de la responsabilidad a todas las prescripciones y evitando que la falta de liquidez y la consiguiente enorme dificultad para pagar a los proveedores pusiese en riesgo el suministro, viéndose obligados para ello a responder con su patrimonio o endeudamiento. En resumen, el farmacéutico tuvo que elegir entre considerar prioritaria la profesionalidad, facilitando los tratamientos, o considerar prioritaria la economía, preservando su situación personal. Y eligió a las personas.

En esta tarea, en FEFAC creímos que lo más eficiente era sumar fuerzas, y por ello trabajamos desde el primer momento junto al CCFC, negociando y acordando con las Administraciones los pasos a seguir en cada momento, y paralelamente buscando soluciones para conseguir un pago lo más inmediato posible por medio de acuerdos bancarios y lo más importante, sin utilizar nunca al ciudadano como herramienta de presión.

La empresarial que representa la pequeña, mediana, microempresa y autónomos de Cataluña, PIMEC, a petición de FEFAC y junto al CCFC y la Plataforma Multisectorial Contra la Morosidad, se involucró en la problemática y dio su soporte a las farmacias catalanas, uniendo a todos los afectados de la sanidad, trabajando activamente para lograr la liquidación del Plan de Pago a Proveedores y defendiendo a la farmacia como micro empresa que es.

Nuestro discurso, muestras de unidad y la evidencia que como sector luchábamos por el colectivo en la misma dirección, junto al grado de cumplimiento por parte de las administraciones de los acuerdos alcanzados, generaron primero confianza y posteriormente seguridad por el hecho de primero estabilizar el cobro mensual y después reducir los retrasos hasta eliminarlos.

Sin todo este esfuerzo común y solidario no hubiese sido posible salir de la situación tan compleja con nuestros valores e imagen reforzados. Y es que esta acción de responsabilidad social que ha realizado la farmacia en los últimos años y a pesar de los impagos, no hace más que reflejar la naturaleza y valores de todo un sector, dispuesto siempre a emprender acciones para avanzar y evolucionar, por muy adversas que sean las circunstancias, y siempre reforzar la figura del farmacéutico como profesional de la salud.

¿Tiene sentido no unirnos en torno a las instituciones que nos representan en todos los diferentes ámbitos cuando los demás actores se unen una vez y otra para ser más visibles e influyentes?

El farmacéutico ha demostrado ser un profesional comprometido con las personas, que desde la oficina de farmacia garantiza los servicios asistenciales, el acceso a los medicamentos y se preocupa por la salud de los ciudadanos. Esta actitud proactiva y eficaz existe más allá de las circunstancias, sean buenas o malas, haciendo visible la realidad de la orientación de la farmacia a la sociedad.

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