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Presidente de Adefarma
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16 mar 2017 - 08:00 h
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<p>¿Hospitalarios versus propietarios?</p>

Parece que fue ayer cuando, ante la amenaza de la supresión de las convocatorias FIR, absolutamente toda la profesión salió en bloque para defender su continuidad, ahora ha pasado el tiempo y con lo que nos hemos encontrado es con un informe de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH), en el que se pone en duda la eficacia de la Oficina de Farmacia, desde una perspectiva profesional.

No sabemos si torpemente dirigida, perezosamente entregada o frustradamente auto justificada, esta Sociedad ha decidido atacar a lo que considera el eslabón más dócil y, supuestamente, más débil de la cadena.

Además lo hace sin la más mínima vergüenza por medio de un informe propio, estilo Juan Palomo, con datos y planteamientos como poco rebatibles y de dudosa veracidad, incluso se permiten el lujo nada más y nada menos que desautorizar la atención farmacéutica y el seguimiento que hacemos en las Oficinas de Farmacia y manifestarse en contra, no solo de la pretensión que mantenemos para recuperar la dispensación de ciertos medicamentos de diagnóstico Hospitalario ((DH) sino también de nuestra intervención profesional en los medicamentos biológicos.

Reivindica también “desde una perspectiva económica que la actividad asistencial y de gestión de los servicios de farmacia hospitalaria en los centros socio sanitarios supone una disminución del gasto farmacéutico anual por residente”

La verdad es que nos resulta muy sorprendente que sociedades científicas que hasta ahora nos merecían, por su seriedad, todo el respeto del mundo, de repente pierdan la cabeza y con una escasa base científica, se dediquen a proclamar juicios de valor completamente alejados de la realidad.

Solo por la atroz necesidad de entregarse al ego y a la vanidad y una supina soberbia es entendible que procedan como lo están haciendo

Vamos por partes, lo primero es que nos parece muy fuerte que alguien se atreva a menospreciar la atención farmacéutica y el seguimiento de pacientes de las Oficinas de Farmacia frente a la que se lleva a cabo los hospitales, sobre todo porque las circunstancias que concurren en ambas situaciones son diferentes sin que ello suponga que la labor sanitaria en favor del paciente en ambos casos no sea igual de eficiente y competente.

No deberíamos olvidar que la Oficina de farmacia gracias a esa atención y a ese consejo farmacéutico que según SEFH no hacemos, suplimos muchas carencias del sistema, al ser en bastantes ocasiones el primer profesional sanitario que atiende al paciente.

En cuanto a los medicamentos de diagnóstico hospitalario (DH), lo que creemos desde Adefarma es que nuestros compañeros de hospitales no se enteran de nada, porque este tipo de medicamentos ya se dispensaban en nuestros boticas y que cuando se desviaron a los hospitales fue por causas económicas y no clínicas y que, sin tener en cuenta razones de accesibilidad de los pacientes que los hay en favor de las Oficinas de farmacia, nadie ha demostrado hasta la fecha el ahorro real del proceso, más que nada porque el gasto farmacéutico hospitalario ha sido y es el gran enigma del siglo, todavía sin descifrar íntegramente, mientras que el gasto farmacéutico a través de la oficina de farmacia se conoce hasta el céntimo.

Esta sociedad integrada al parecer por profesionales sin ánimo de lucro, es decir que trabajan gratis, nos llega a reprochar incluso que “la intención del cambio de lugar de la dispensación responda más a intereses comerciales que a intereses basados en la mejora de la calidad clínica y asistencial”, demostrando hasta donde puede afluir el atrevimiento y la ignorancia. Atrevimiento por atribuir arriesgadamente voluntades subjetivas e ignorancia porque cualquiera que sepa algo de Oficina de Farmacia, sabría que esta clase de medicamentos son los menos rentables, por ser los más caros y de margen fijo independientemente de su precio.

Pero es que además si fuera así, osea que tuviéramos “un interés comercial” como dice, no pasaría nada porque a ver si cree esta sociedad que el modelo de farmacia mediterráneo funciona de la manera que lo hace, sin una rentabilidad económica para los profesionales que lo sostenemos, eso si pagando nuestros impuestos.

Olvida la SEFH que la economía de mercado es la que es y que las empresas son las que tiramos del carro del desarrollo de España.

Por último no podemos dejar de referirnos a la menudencia con que esta sociedad plantea sus cálculos sobre el ahorro que supone la actividad de los servicios de Farmacia Hospitalaria en los centros socio sanitarios, consecuencia según su parecer de la gestión de adquisición de medicamentos, incluidos los genéricos, la utilización de la guía farmacoterapéutica y la selección de medicamentos según mejor perfil de eficiencia, vamos que han descubierto la pólvora, pero entonces en este asunto que les mueve a estos farmacéuticos el interés comercial? O la mejora de la calidad clínica y asistencial?, y que pasa? que no hay más gasto que el del “número de especialistas FH y AP necesarios”, en fin, lo dicho, no hay peor ilustrado que el que se ilustra solo.

Por tanto solo por la atroz necesidad de entregarse al ego y a la vanidad y una supina soberbia es entendible que procedan como lo están haciendo.

No sabemos hasta dónde puede llegar todo esto y si desde la corporación serán capaces de poner orden a todo esto, porque al fin y al cabo los farmacéuticos de hospitales también son colegiados a los que tienen que defender, aunque en esta ocasión con intereses contrapuestos y antagónicos a los de los propietarios de Oficina de farmacia con lo que el conflicto de intereses está servido, menos mal que las empresariales no tenemos ese problema.

Sin embargo, la imagen que estamos dando, gracias a informes como este tan desafortunado y tan parcial, es solo comparable a la de dos hermanos que se están peleando en la calle, descuidando su razón de ser que no es otra que el trabajo conjunto por el bien de los pacientes.

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