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La flexibilidad de la innovación y de las partes implicadas

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Editor de EG
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08 mar 2019 - 13:00 h
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Las administraciones sanitarias y las compañías deben ceder para conseguir el acceso razonable

<p>La flexibilidad de la innovación y de las partes implicadas</p>

No puede ser a cualquier precio, pero sólo una mentalidad flexible puede facilitar que las administraciones sanitarias (ministerio y CC.AA.) y las compañías acuerden la manera de que la innovación sea accesible, con la sostenibilidad en la mente. El estudio de EY y BMS en relación a las fórmulas de acceso a la inmunooncología (IO) es una buena forma de ilustrarlo.

Dese la Consejería de Sanidad de Madrid se han puesto en marcha diversas iniciativas para facilitar el acceso: techo de gasto, riesgo compartido, compras centralizadas... Sólo existe una limitación: que sean basadas en la evidencia, sustentada con datos y que sean evaluables de manera relativamente sencilla. Si situamos en el centro el valor de la innovación, debemos ser capaces de medirla. La pregunta es ¿quién debe medirla? Sabemos que la Dirección General de Cartera Básica y Farmacia quiere desarrollar herramientas que tengan en cuenta el valor, lo que es una prioridad de Patricia Lacruz.

Es muy importante una aproximación multidisciplinar, que incluya a los especialistas clínicos, investigadores, farmacéuticos de hospital, bioestadísticos, gestores y organizaciones de pacientes cualificadas. Un grupo así está en condiciones de diseñar una herramienta para evaluar el beneficio clínico, una evaluación que estará sometida a una continua evolución de la evidencia y a la priorización de unos parámetros sobre otros. No es tanto la meta de alcanzar una metodología concreta, sino el camino emprendido para perfeccionar las formas de evaluar el beneficio clínico.

En Europa ya se observa una tendencia al desarrollo de modelos flexibles tanto financieros como basados en resultados, y en España existen experiencias principalmente en el área de la oncología. La reducción de la mortalidad por cáncer es un hecho atribuido tanto al diagnóstico precoz como a la innovación. El gasto en medicamentos oncológicos va en aumento y alcanza los 2.600 millones de euros en España. La mayor incidencia justifica buena parte de este incremento, pero hay que diferenciar, dicen los expertos, entre fármacos muy eficaces y los que lo son menos, porque no pueden tener el mismo precio. Quizás haya que evolucionar a un modelo de reembolso por valor, en el que la evidencia será la clave, aseguran los expertos.

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