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14 sep 2018 - 13:39 h
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La mera idea de tener tres ministros de Sanidad en un año es inconcebible, porque inevitablemente rompe la posibilidad de continuidad en cualquier política

El Huracán Master, como ya lo denominan algunos medios, arrasó también con Carmen Montón. La ya ex ministra no pudo sostener las revelaciones de cambios de calificaciones y plagios, poniendo punto y final de forma abrupa y prematura a su paso por el Ministerio de Sanidad. De un día para otro, las crónicas que se preparaban para hacer balance de su periodo de gracia se convirtieron en el perfil de una ministra prometedora que se tuvo que despedir en el día 98 de su mandato. Pero, más allá de la sucesión de acontecimientos que acabó con la primera ministra de Sanidad de Pedro Sánchez, esta marcha aplaza, una vez más, la necesaria búsqueda de soluciones a los problemas sanitarios.

La mera idea de tener tres ministros de Sanidad en un año resulta inconcebible, porque inevitablemente rompe la posibilidad de continuidad en cualquier política. Es cierto que la gran disrupción se produjo con el cambio de Gobierno impulsado por la moción de censura y que ya se ha confirmado que no caben esperar grandes diferencias entre las líneas a seguir por María Luisa Carcedo con respecto a las que trazó Carmen Montón, pero la parálisis es inevitable. No hay más que vernos. Aquí estamos, otra vez, en el mismo punto que hace tres meses: la incógnita sobre el equipo de la nueva ministra; la solicitud de todos los agentes a ser recibidos por la nueva ministra para hacerle llegar sus demandas e impresiones; la ronda de encuentros; la primera comparecencia; el detalle de la hoja de ruta...

En el lado positivo, no se puede obviar el hecho de que Pedro Sánchez continúe apostando por un perfil sanitario al frente de un Ministerio que sigue siendo clave en su estrategia. Otra médico ha llegado al Ministerio para seguir profundizando en la contrarreforma sanitaria. La duda está en saber si la recién llegada pondrá algo de su cosecha que su antecesora en el cargo no hubiera querido, o no hubiera tenido tiempo de plantear.

EG tuvo la ocasión de entrevistar a Luisa Carcedo cuando fue nombrada secretaria de Sanidad del PSOE. Merece la pena releer sus respuestas, que confirman la continuidad de las reformas puestas en marcha y la visión de la ministra en relación a la política farmacéutica. El sector no puede seguir esperando a conocer el rumbo que le espera.

La mera idea de tener tres ministros de en un año rompe la posibilidad de continuidad en cualquier política

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