Se piden medidas, se exige responsabilidad

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02 sep 2016 - 08:00 h
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España avanza hacia las terceras elecciones con Bruselas a la espera y con 350 diputados que siguen sin entender lo que realmente exige el momento actual

El decepcionante debate de investidura añade más leña al fuego del desgobierno que se ha instalado en España en los últimos meses. Pedro Sánchez niega tres veces a Mariano Rajoy. Albert Rivera y Pablo Iglesias proclaman sin tapujos sus diferencias y el estado continúa su rumbo sin timones con Bruselas con la guadaña en la mano. Porque si el hastío de la población o la preocupación del tejido industrial y empresarial por la falta de acuerdo no fuera suficiente, hay que recordar que Europa ha dado margen a España para que desbloquee la situación y presenta cuentas y medidas para recortar los 10.000 millones exigidos. Y el tiempo se agota. La multa está ahí y el ridículo cada vez es mayor.

El análisis de las medidas sanitarias incluidas en el documento del acuerdo de investidura de PP y Ciudadanos es un buen comienzo, un punto de partida. No se puede considerar la hoja de ruta, el plan que necesita la sanidad española pero es un muy buena manera de encarar el futuro, de empezar a andar el camino de una sanidad tocada que necesita cierta ayuda para volver a ser referente a nivel mundial.

Criticar porque sí las medidas incluidas sin aportar soluciones no es la manera de avanzar. Eso lo único que consigue es bloqueo y el bloqueo nos deja en esta situación. La altitud de miras que se le tiene que exigir a los representantes de la ciudadanía. Hay que saber entender el momento, comprender que nada de lo que existía anteriormente es igual a lo que tenemos ahora. La situación ha cambiado, los actores deberían cambiar y adaptarse. Se acabaron los tiempos de las mayorías y de los colores. Tiene que llegar el tiempo de la responsabilidad, del sentido común y de la toma de decisiones basadas en el interés general. Nada de intereses particulares, ni de partido. El que así lo entienda, triunfará. El que se obstine en el no por el no, tendrá que echarse a un lado y dejar paso a alguien más preparado y con altitud de miras.

El camino no son las terceras elecciones. La solución es más fácil. Está en manos de 350 diputados que tienen que entender el momento. Y si no es así, que dejen su sitio.

El sector, preocupado también por la falta de sentido común de sus señorías, asiste atónito a esta situación y continúa trabajando. Se piden medidas, se exige responsabilidad.

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