Optimismo más que justificado

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10 nov 2017 - 13:54 h
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El análisis por parte de Sanidad y de Exteriores del trabajo realizado y de las posibilidades de Barcelona para acoger la EMA refuerzan la idea de que pueda ser la elegida

Los estados miembro de la Unión Europea decidirán en el Consejo Europeo de Asuntos Generales del lunes 20 de noviembre la ubicación final de la Agencia Europea de Medicamentos. Semana clave pues la que afronta la candidatura de Barcelona de cara a conocer si finalmente será la elegida entre las 19 aspirantes. Técnicamente es indiscutible que se trata de la mejor candidata. Es la única ciudad que podría asegurar una continuidad más o menos fluida de la actividad de la institución europea. Esto es así. Y, por ello, es el rival a batir. Las informaciones interesadas que apuntan a que Barcelona está descartada solo obedecen a ese ‘juego de poder’ que pretende sembrar dudas sobre la idoneidad de la candidatura española. Es cierto que la situación política que se está viviendo en Cataluña no está ayudando en nada a las opciones de Barcelona de hacerse con la EMA. Pero la respuesta tanto del Gobierno como de la Justicia española deberían ser garantías suficientes de cara a tranquilizar a los que dudan de que exista la estabilidad necesaria para que la agencia aterrice en España. El disparate secesionista no debe servir de excusa máxime cuando la propia Unión Europea ha respaldado a España en todas las actuaciones llevadas a cabo en Cataluña.

Así las cosas, los criterios técnicos deben primar por una sola razón, los pacientes. Se tiene que elegir entre las ciudades que aseguren que la actividad de la EMA no se va a interrumpir más allá de lo necesario. Y eso solo lo aseguran ciudades como Barcelona o Milán. Bratislava, una de las candidaturas que empieza a sonar con fuerza, no tendría esa capacidad. Por tanto, si lo que se quiere es que la actividad en materia de medicamentos no se vea menoscaba no se puede apostar por ciudades para nada preparadas y que basan su idoneidad en el hecho de no albergar en su territorio a ninguna otra agencia europea. Es el momento de pensar con altura de miras y asegurar que los pacientes europeos no van a sufrir retrasos.

El análisis que han realizado Sanidad y Exteriores sobre el trabajo y los contactos que se han hecho en todo este tiempo afianzan el optimismo de la candidatura española ante la posibilidad de resultar elegida para acoger la sede de la Agencia Europea de Medicamentos.

La decisión sobre la futura ubicación de la EMA va más allá de

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