Ley de Farmacia: entre el blanco y el negro está el gris

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30 nov 2018 - 12:58 h
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Desde que el Gobierno de Comunidad de Madrid registró el 6 de septiembre en la Asamblea regional el anteproyecto de nueva Ley de Farmacia —que debe sustituir a la desactualizada, pero aún vigente, normativa de 1999—, los cien días que acumula este texto en los despachos de las formaciones políticas apenas han deparado novedades. Los que desde el primer día mostraron su oposición total al anteproyecto (PSOE y Podemos) mantienen su postura. Los que han mostrado cierta ambiguedad (cuando menos cara a las votaciones), como es el caso de Ciudadanos, siempre han emplazado a los sucesivos plazos finales de presentación de enmiendas parciales (hasta cinco prórrogas ha habido) para conocer ‘oficialmente’ sus pareceres. “Este día 3 de diciembre —fin del plazo para enmendar— se sabrá si es blanco o negro”, decía esta misma semana su portavoz de Sanidad en el Congreso, Francisco Igea.

En las páginas de este periódico se viene dando buena cuenta de los intentos por “estirar el chicle” de todas las formaciones respecto al debate y votación de esta ley. Sin embargo, sí se ha producido una situación novedosa. Conscientes del oscuro futuro que sobrevolaba esta normativa, así como aspectos concretos y polémicos de su articulado como la Atención Farmacéutica Domiciliaria, el propio Gobierno regional está buscando acercamientos de última hora con el resto de formaciones y colectivos sanitarios para ‘salvar’ la Ley de Farmacia. El Gobierno ha asimilado la imposibilidad de que la Ley vea la luz tal como fue concebida en origen, pero no por ello quiere —ni debe—tirar todo el trabajo por la borda.

Quizá el contenido del anteproyecto no sea tan blanco como lo pueden ver unos... Ni tan negro como lo ven otros. ¿Y si la solución está en el gris? Alcanzar ese gris es responsabilidad y compromiso político. No solo con los farmacéuticos, sino con los ciudadanos madrileños que merecen una normativa farmacéutica adaptada a sus necesidades actuales.

El Gobierno ya ha mostrado su disposición a negociar el texto original y ahora el guante debe ser recogido por el resto de formaciones

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