Adaptarse o morir

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11 ene 2019 - 13:00 h
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Cooperar se hace obligado en un contexto donde los estados necesitan sostenibilidad y la industria farmacéutica necesita poder recuperar las grandes inversiones realizadas

Decía Charles Darwin que la especie que sobrevive no es la más fuerte, ni la más inteligente, sino la que más se adapta al cambio. Y en esas se encuentra el sector farmacéutico y sanitario a nivel global. Nada mejor que empezar un nuevo año y enfrentarse a los tradicionales informes de previsión de mercado para poder observar hacia dónde se mueve una industria y unos Gobiernos cuyo objetivo es claro: simplificar y cooperar. El informe Emerging Collaboration in EU Drug Pricing and Reimbursement: A Beneluxa Case Study no es más que una muestra de lo que la colaboración entre países —en este caso en materia de precio— puede aportar a todos los niveles. La cooperación no sólo garantiza el acceso de la innovación a un precio justo, sino que también refuerza los sistemas de información y ayuda a los estados a estar mejor informados de cara a tomar sus decisiones.

Avanzar hacia un sistema colaborativo del que puedan beneficiarse todos los agentes parece la única salida para hacer sostenible no sólo los sistemas sanitarios, sino las propias compañías. Empresas que se enfrentan a un escenario complejo y constantemente cambiante, donde las inversiones necesarias para desarrollar un nuevo fármaco suben —se sitúa ya en 2.180 millones de dólares—, mientras que el retorno por esa inversión realizada se desploma, situándose según Deloitte en un 1,9 por ciento. Es decir, cada medicamento que una gran compañía lanza al mercado obtiene, de media, unas ventas por valor de 408 millones de dólares. Con estas cifras, adoptar estrategias de precios más flexibles para maximizar el retorno de estas inversiones y acelerar la entrada en el mercado se perfila como la mejor estrategia a adoptar por las compañías.

La industria no puede centrarse en alcanzar el mayor precio posible en las negociaciones, así como los países no deben buscar el precio más bajo. Se trata de trabajar de la mano para alcanzar el tan famoso win-win. Las agencias reguladoras, como es el caso de la FDA, lo tienen claro, y en sus planes para 2019 incluyen medidas enfocadas a una mayor cooperación para acelerar la aprobación de fármacos. Reino Unido —Brexit mediante— ya trabaja con la industria para identificar la innovación con mayúsculas y acercarla lo antes posible al paciente.

Es necesario avanzar hacia un sistema colaborativo del que puedan beneficiarse todos los agentes

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