“Recomiendo un libro anecdotario en la botica”

Guillermo Navarro, fundador de Farmacéuticos en Acción y autor de “¿Ha llegado ya la bisagra?”
“Tuve que estar pendiente de la TV para saber cuál era la crema de Mariló o de Jorge Javier que me pedían los clientes”
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Madrid
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03 mar 2017 - 12:00 h
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Pregunta. Después de múltiples cargos a lo largo de toda una vida profesional, ahora ostentas uno igual de merecido y gratificante: el de jubilado.

Respuesta. Siempre he dicho que yo era un farmacéutico vocacional. Pero la vocación no quita que llegue el momento de colgar la bata y dejar paso a las siguientes generaciones.

P. Hay quien llegada esta etapa emplea el tiempo viendo obras... Tu has optado por la escritura. O, como el contenido del libro, ¿es una anécdota?

R. De momento es esporádico. Siempre he guardado las notas que los niños traían a mi farmacia con los recados de sus madres y que había que descifrar. Ahora ya ‘retirado’, tenía ganas de compartir estas situaciones junto con otras anécdotas vividas en primera persona o por compañeros míos.

P. La ley exige un libro recetario. ¿Sería aconsejable que en toda farmacia hubiese también un libro anecdotario?

R. Quizá sea pedir demasiado, pero lo recomendaría. Todas las farmacias rellenarían muchas páginas de él, eso seguro.

P. Sin querer hacer spoiler de la obra, elígeme la que sería su mejor anécdota.

R. Cualquiera relacionada con el peso. Recuerdo especialmente la de una señora que, antes de subir a la báscula, se quitó el abrigo de piel “para pesar menos”... ¡Y se lo puso en el brazo!

P. Como si esto fuese el ‘Un, dos, tres’, dime por 25 pesetas eufemismos escuchados sobre preservativos.

R. Globos, cacharros... Los hombres son especialmente remisos. Con un cliente muy tímido tuve que llegar al acuerdo de que los llamaríamos calcetines.

P. ¿Que te han pedido desde el otro lado del mostrador que nunca pudo dar?

R. Hay quien venía a la farmacia preguntando por productos que ni existían en la farmacia o que ni conocía. ¿Tenéis la crema de Mariló (Montero)? ¿Y la de Jorge Javier (Vázquez)? Tenía que estar pendiente de lo que se anunciaba en TV para, al menos, saber de qué hablaban.

P. En esta obra de humor también hay espacio para algo más serio: los atracos. ¿Situaciones así obligan a no estar de guardia, sino “en guardia”?

R. Como titular me tocó vivir la peor época de la heroína. En uno de los atracos que sufrí, cuando vino la policía me preguntó si me habían amenazado con un revolver o una pistola. ¡Yo que sé! Les dije que yo solo sabía distinguir paracetamoles.

P. Tampoco da risa las situaciones de subdesarrollo, pobreza, etc., contra las que lucha Farmacéuticos en Acción. ¿Que te animó a fundar esta ONG?

R. Siempre he sentido la necesidad de ayudar a quien lo necesita e individualmente es más difícil. Si añades un poco a otro poco, consigues que se convierta en mucho. Otra de mis máximas es que no puedes parar el viento, pero sí construir molinos. Y eso es lo que perseguíamos con esta ONG: construir ‘molinos’.

En diez líneas

Mucho de lo que reflejan las hemerotecas sobre como se gestaron entidades del sector tienen como protagonista a Guillermo Navarro (1939, Ceuta). En 2000 fundó Farmacéuticos en Acción que lucha contra su antítesis: “los Gobiernos sin acción”. Ese mismo 2000 también asistió al ‘Pacto del Cuzco’ que dio origen a Sefac. “También intervine en la creación de Pharmaceutical Care”, autocompleta el repaso. Aunque estos ajetreos ya son fuente de anécdotas (damos fe), ha optado por centrarse con “¿Ha llegado ya la bisagra?” (MR Ediciones) en las sucedidas en la farmacia que regentó en Parla (Madrid). En 30 años atendió a todo tipo de clientes, entre ellos el peor: el “hipocondriaco”. Aquel que “se atribuye patologías según lo que ve en TV”.

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