Diagnóstico de un patógeno ineXistente

La ‘enfermedad x’
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Madrid
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18 may 2018 - 14:00 h
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LA FICHA: “La OMS incluye la ‘Enfermedad X’ en su listado de enfermedades prioritarias” “Las nuevas infecciones emergentes se abordarán en la sesión plenaria del XXII Congreso de la Seimc”

Le proponemos un reto. Piense en el nombre de al menos tres películas sobre epidemias y pandemias de las que tenga conocimiento en los últimos años. Tres, dos, uno. Ya... Con casi total seguridad, este pequeño ejercicio no le habrá resultado difícil. Es posible que aún recuerde a Dustin Hoffman embutido en aquel traje de aislamiento amarillo con la que se nos presentó en Estallido, tratando de contener un virus muy similar al Ébola; o más recientemente a Matt Damon, Kate Winslet o Laurence Fishburne lidiando, cada cual a su manera, con el drama de Contagio... Eso, por no hablar de las sagas que, más ficción que ciencia, han enfocado la cuestión de las infecciones con mayores dosis de casquería. El caso es que, sea como sea, el futuro de la humanidad enfrentado a una amenaza desconocida en forma de patógeno se ha convertido en un subgénero propio dentro del cine de catástrofes. Pero lo verdaderamente espeluznante es que esa amenaza desconocida, que todavía no existe, es real y tiene nombre propio.

Desde que la Organización Mundial de la Salud la incluyó en su listado de patologías prioritarias, todo el mundo habla de ella. Puede hacer la prueba. No tiene más que teclear en Google para darse cuenta del hueco que la ‘Enfermedad X’, ese enigma propio de Cuarto Milenio, se ha hecho en Internet en muy pocas semanas y a pesar de tener por delante nueve enfermedades con nombre y apellidos: la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo (CCHF); virus del Ébola y de Marburgo; Fiebre de Lassa; coronavirus del síndrome respiratorio del Medio Oriente (MERS-CoV); Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SARS); Nipah y Zika.

¿Qué es exactamente la Enfermedad X y qué se sabe sobre ella? La verdad, bastante poco. La web de la Organización Mundial de la Salud indica que esta patología representa “el conocimiento de que una epidemia internacional grave podría ser causada por un patógeno actualmente desconocido”. En este caso no es la enfermedad lo que cuenta, sino la respuesta. Y es aquí donde se hace preciso poner de manifiesto las carencias existentes.

La Enfermedad X no es cosa del futuro. Podríamos incluso decir que ya las ha habido antes, sólo que hoy ya tienen nombre. Véase el sida o el ébola, por poner solo dos ejemplos. Y si algo nos ha dejado la experiencia de éstas y otras patologías emergentes, es que la respuesta internacional no siempre ha estado a la altura. Sobre ello hablará esta semana José Ramón Arribas, especialista en Enfermedades Infecciosas en el Servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario de La Paz. Él será el encargado de abordar todo lo relativo a la recién llegada al listado de patógenos infecciosos de la OMS en una sesión plenaria del inminente XXII Congreso de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (Seimc).

Seguramente dirá que la OMS lo intenta, pero que no tiene suficientes recursos; que la preparación mundial es incompleta porque la coordinación entre los gobiernos, que es la clave para controlar patógenos a los que no afectan las fronteras, sigue siendo insuficiente. Si quiere hacerse una mejor idea, desde aquí le recomendamos que eche un vistazo a la Gaceta Médica de esta semana. Las páginas de la publicación hermana de EG conforman un excelente repaso de la situación actual y de los retos de futuro que plantean las enfermedades infecciosas: un ‘santo Grial’ imprescindible a las puertas del XXII Congreso de la Seimc. En ellas, el doctor Arribas explica precisamente cómo debería llevarse a cabo la coordinación frente a la Enfermedad X. Dice el especialista que “requeriría el mismo tipo de esfuerzo que el que se dedica en la preparación para una conflagración mundial”. Casi nada.

Al incluirla en su listado de patologías prioritarias, la Organización Mundial de la Salud busca explícitamente habilitar una I+D transversal relevante a nivel mundial. Mientras sigamos a la espera de esa coordinación global, podemos consolarnos al pensar que no existe una única manera de estar preparados. Igual que nos ha dejado áreas de mejora, la experiencia acumulada hasta ahora también nos ha hecho aprender. Ya existen iniciativas que permiten atisbar un futuro un tanto más optimista y un poco menos apocalíptico para la Enfermedad X, que van desde programas de detección de nuevos virus hasta plataformas para desarrollar vacunas en tiempo récord, pasando por mejoras en la capacidad para diagnosticar sobre el terreno en áreas con pocos recursos o la creación de unidades de aislamiento de alto nivel.

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