De los 40 para arriba... Basket y familia

Javier Ellena, presidente de Lilly España, Portugal y Grecia
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Madrid
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10 nov 2017 - 12:00 h
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LA FICHA: “Tras cuatro décadas de servicio en la compañía, anuncia su retirada el próximo 31 de diciembre” “Empezó en 1977 como visitador médico en Bilbao y también ejerció como vicepresidente europeo”

En lo puramente etáreo, dice el refranero popular que “de los cuarenta para arriba, no conviene mojarse para arriba”. En lo profesional, de los cuarenta para arriba... toca retirada para descansar. Así al menos lo ha interpretado Javier Ellena (Rosario, Argentina, 1953), que, tras cuatro décadas ocupando diversas responsabilidades en la compañía farmacéutica Lilly —hasta ostentar desde 2001 la presidencia de Lilly España—, ha decidido retirarse este 31 de diciembre.

El estreno del nuevo año será para este rosarino el estreno de su nueva ‘vida’. Una vida en la que dedicar más tiempo a las “pasiones” que confesaba en una ya lejana entrevista ‘A la contra’ con EG. Él fue una de las primeras personalidades del sector farmacéutico que accedió, allá por 2008, a someterse a esa suerte de (ameno) tercer grado por el que han seguido desfilando desde entonces centenares de protagonistas del ámbito del medicamento.

De vuelta a sus pasiones, será su familia —es padre de cinco hijos— quien se beneficiará del (mucho) tiempo que ha dedicado —y seguirá dedicando en estos meses de cuenta atrás— a todo lo relacionado con el medicamento y el desarrollo de una compañía, Lilly, a la que entró en 1977 a través de la afiliada española de la compañía fundada por Eli Lilly en 1876. Justo un siglo después de esa fundación, una “coincidencia de necesidades”, como el protagonista lo recuerda, provocó que esta multinacional se cruzase en el camino de un vendedor en Bilbao ávido de iniciar una carrera profesional.

Ya que nos vamos a poner a hablar de deporte, la familia de Ellena sabe que tendrá un duro, pero sano, ‘competidor’ a la hora de aprovecharse del tiempo que deja libre la presidencia de Lilly España, Portugal y Grecia: el baloncesto. Un deporte al que, en la condición de practicante, llegó ‘de rebote’ tras constatar que tener un balón entre las manos se le daba mejor que tenerlo sobre los pies.

Descartado pronto que, a pesar de la prolífica cantera rosarina (Valdano, Batistuta, Messi...), él no iba a ser una transición entre Alfredo Di Stéfano y Maradona, y al igual que tampoco iba a abrir camino en el mundo de la canasta ché a la Generación Dorada del siglo XXI —los Ginóbili, Scola, Nocioni, etc.—, Ellena supo conformarse con la doble condición de baloncestista amateur e hincha. Aun así, mantenerse en el nivel de simple aficionado no le ha librado del “regalo” de tres operaciones de menisco. Pero ya se sabe que sarna con gusto...

Todas estas pasiones vinieron en la maleta cuando a finales de los setenta se trasladó a España. Ahí arrancó una trayectoria profesional que ahora acaba cuarenta años después. Cuatro décadas de servicio en diferentes posiciones.

Se ‘estrenó’ como visitador médico de la compañía en el Botxo. En enero de 1996 fue nombrado presidente de Lilly España, un puesto que ocupó hasta enero de 2009, momento en el que se abrió un paréntesis para asumir el cargo de vicepresidente de Lilly en Europa, y la dirección de 28 países de tamaño medio de la zona. Una responsabilidad que desarrolló durante dos años y medio, tras los cuales regresó a la presidencia de Lilly en España, Portugal y Grecia.

Premio Fundamed-EG a la Trayectoria

La importancia y el trabajo de Ellena tanto para la compañía Lilly, en particular, y para la industria farmacéutica, en general, ya venía siendo notoria sin necesidad de esperar a esta ‘retirada’.

Es por ello que en 2010 el jurado de los Premios Fundamed-El Global le reconoció por su trayectoria profesional. En su discurso tras recoger el galardón, Ellena avisó del “vértigo” que le suponía tal distinción, al ser consciente que los premios a la trayectoria profesional “suelen otorgarse cuando se están preparando las maletas para irse a casa”.

Aún quedaban siete años para esa mudanza de objetos y enseres desde su despacho de la sede de Alcobendas que llevará a cabo este 31 de diciembre. Él mismo avisaba en dicho discurso que todavía le quedaba “guerra por dar”. Y tanto que la dió: al que por entonces era vicepresidente europeo de la multinacional americana aún le quedaba la rúbrica en forma de máximo dirigente de la entidad en España, Portugal y Grecia.

Cuando le ha tocado hacer autoevaluación, Ellena siempre ha destacado como ‘fórmula del éxito’ la apuesta por la I+D+i desde sus diversos cargos de responsabilidad. Factor determinante —a su juicio— para el crecimiento y “espectacular” desarrollo cosechado por Lilly en la última década a nivel nacional.

Su más recientes palabras, ya en modo despedida, han sido para mostrar su satisfacción por haber desarrollado su carrera en una empresa “donde he tenido el privilegio de aprender de excelentes profesionales y trabajar con un equipo de personas de singular competencia, en beneficio de los pacientes”. Como él mismo ha recordado en más de una intervención pública, el fundador Eli Lilly decía a cada empleado que entraba en la compañía que dejase su puesto de trabajo mejor de lo que lo encontró. Pues bien, misión cumplida. Desde el 1 de enero de 2018, le toca el turno a Nabil Daoud, su sucesor.

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