“Cada revés es una oportunidad de aprender”

Oriol Segarra, consejero delegado de Uriach
“Una vez oí que para ser un buen líder hay que ser muy elefante y muy poco hipopótamo”
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26 oct 2018 - 13:00 h
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Pregunta. ¿Para llegar a ser consejero delegado de una compañía hay que hacer un sprint o es una carrera de fondo?

Respuesta. Es una combinación de ambas. Es de fondo porque hay muchas cosas en la vida que es necesario pasar para conseguir la visión, experiencia... pero en determinados momentos hay que hacer sprints para coger determinadas oportunidades que la vida te va dando.

P. ¿Qué es más importante, disfrutar del camino o llegar al destino?

R. Sin duda, disfrutar del camino. Si hay una meta y llegas, ya has acabado, estarías muerto. En la vida no hay una meta, hay objetivos que te vas marcando y si no disfrutas del camino, está mal, porque nunca llegas del todo.

P. ¿Cómo están sus zapatillas para seguir corriendo, nuevas o desgastadas?

R. Muy nuevas. Por un lado parece que haya pasado mucho tiempo porque hemos hecho muchas cosas, pero la ilusión está intacta, tenemos muchos proyectos en mente. Al acabar el día, piensas que se gastan, pero cada día las vuelves a renovar, esta es la sensación.

P. ¿Cómo de importantes son los empleados, las zapatillas que uno elige para correr en el día a día?

R. Las personas son el negocio, y son lo más importante. Hay un concepto que me gusta más: hablar de personas y cultura, porque las personas son como la materia prima de un restaurante; la cocina las puede empeorar. La cultura es lo que hace que florezca el talento de cada persona y que se comporten de acuerdo a cada organización.

P. ¿Ha sufrido muchos ‘reveses’ en esta época como consejero delegado? ¿Cómo se combaten?

R. Sí, claro, hay muchas cosas en el día a día que salen mal, pero tengo una visión muy optimista: cada revés es una oportunidad de aprender. Si nada sale mal es que nunca arriesgas, que no haces nada fuera de lo normal... te has de equivocar como parte fundamental del proceso.

P. Siente que, como el buen vino, ¿ha mejorado en su puesto con los años?

R. Me gustaría pensar que sí. Cuando eres muy joven no entiendes que con la edad se mejora. Sin embargo va pasando la vida, sacas conclusiones, vas aprendiendo, vas viendo cómo vas cambiando y que la edad aporta experiencia y cosas que van mejorando a la persona. Te vas relajando, los valores esenciales quedan mucho más fijados... y te quitas algunas de las tonterías de la juventud.

P. A la hora de catar un buen vino intervienen prácticamente todos los sentidos... ¿Cuál es el que más usa en su trabajo?

R. Me gustaría relacionarlo con los animales y los sentidos. Una vez oí que para ser buen líder hay que ser muy elefante y poco hipopótamo. El elefante tiene grandes orejas para escuchar, en este caso el oído creo que es uno de los más importantes, tiene una nariz grande para olfatear, estar atento a lo que pasa alrededor, y una boca pequeña para hablar poco. El hipopótamo es al revés. Me gustaría pensar que uso más el olfato y el oído que el gusto, pero a veces cuesta no estar preconcebido con las ideas.

P. El liderazgo y todo lo que le rodea es una de sus pasiones, y ha ido dejando huella tanto en libros, como en conferencias... ¿Qué le resulta más difícil? ¿Enfrentarse al vértigo de la página en blanco o a una audiencia feroz?

R. Hay cosas que me cuestan mucho, pero precisamente estas dos no me cuestan demasiado. Empecé a escribir por necesidad, para entender bien las cosas y ordenarlas, por lo que la página en blanco no me da miedo llenarla, más bien tengo que recortar. Y en cuanto a la audiencia, si estás convencido de lo que vas a contar, sale de dentro y es auténtico, y casi nunca la audiencia es agresiva.

P. Y hablando de audiencia, quién da más miedo o respeto, ¿aquella con la que tratas día a día en el trabajo o la que hay en una sala o auditorio llena de caras desconocidas?

R. Siempre es más difícil hablar a gente que conoces. La que no conoces puede haber cien, mil... Pero con la gente que conoces integras prejuicios, ideas preconcebidas, surgen miedos porque crees que al conocerles hay cosas que no pueden gustarles. Deberíamos hablar a la gente que conocemos como a la que no conocemos, con la que seguramente nos abrimos mucho más y decimos las cosas de una manera más auténtica.

P. El líder, ¿nace o “se hace”?

R. Al 90 por ciento les digo que se hace. Los conceptos se pueden aprender, incluso cosas innatas como el ser visionario, la comunicación, que tiene unas pautas o tips que se pueden aprender. Evidentemente hay un grupo de gente que nace con un don muy especial, es difícil ser un comunicador tan bueno como Obama, yo diría que estos como mucho son el 10 por ciento.

P. El liderazgo es un valor muy demandado hoy en día en el ámbito laboral... ¿qué hay que hacer para destacar entre la multitud?

R. Volver a la esencia de los valores del liderazgo y practicarlos. Hay muchos líderes, pero todo el día estamos diciendo que no hay buenos líderes en la política, en las empresas... que hay cosas que fallan. Yo creo que uno de estos fallos es que hay que volver a las ideas esenciales: vocación de servir a otros guiándoles hacia a algún lado, facilitando cosas que son más altruistas que egoístas. Se dice: “trata a las personas como te gustaría que te trataran a ti”, pero esto me parece egoísta, deberíamos tratarles como les gustaría que les tratásemos a ellos. Facilítales la vida y te darán todo su talento y todo su compromiso.

P. El liderazgo es su vocación. Libros, conferencias... ¿Cómo de dura es la carrera de la teoría a la práctica?

R. La diferencia entre estas teorías y la práctica nace del problema de perder la esencia porque lo hemos sofisticado demasiado. Hay demasiadas teorías, nos hemos sofisticado tanto que nos hemos perdido. Al final el liderazgo es una cuestión de hábitos y detalles. Hábitos que has de hacer día a día y ver qué detalles quieres para tu organización. Hay que montar un escenario con todos los detalles para que los actores sientan que pueden desarrollarse como nunca.

P. Trabajo, conferencias, deporte, libros, familia... ¿cómo dosifica uno el tiempo con tanta actividad?

R. No sé. Cuantas más cosas haces, mejor gestionas tu tiempo pero no es fácil. Hay que reservar tiempo para todo lo que crees importante: que el trabajo deje espacio a tu familia, tener un hueco para tu desarrollo personal... pero hay que tener tiempo para ser tú mismo porque si no, no puedes darte a los demás.

En diez líneas

Oriol Segarra (Barcelona, 1971) fue nombrado consejero delegado de Uriach en el año 2013, tras llevar ya unos años dentro de la industria farmacéutica, y asegura tener una agenda muy apretada. Aun así, tiene tiempo para dedicarlo a varias de sus aficiones. Fuera del trabajo, le apasiona salir a correr, jugar al tenis, todo lo que rodea al mundo del vino y pasar el mayor tiempo posible con su familia. Por si esto fuera poco, durante el transcurso de su carrera ha tenido tiempo para escribir seis libros sobre liderazgo y enología, uno de ellos acompañado de una aplicación informática que sirve para descubrir todos los secretos sobre la cata profesional y que ofrece algunas de las claves más útiles para aprender a gestionar una bodega. Además, de cuando en cuando, le queda algo de tiempo para pasarse por compañías, universidades y escuelas de negocio y dar conferencias y clases sobre temas relacionados con el liderazgo, del que dice que es uno de sus grandes hobbies además de formar parte de su profesión.

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