Belén Crespo: La madre de los IPT

Belén Crespo, ex directora de la Agencia de Medicamentos y Productos Sanitarios
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Madrid
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20 jul 2018 - 12:37 h
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LA FICHA: “Carmen Montón cesa a Belén Crespo como directora de la Aemps” “EG repasa su trayectoria de ocho años” “IPT, Agencia Estatal, PRAN, Brexit... Su listado de méritos es amplio y muy relevante”

Fue uno de los nombres que más debates generó con la llegada de Pedro Sánchez a la presidencia del Gobierno. Frente a quienes mantenían una duda razonable, otros daban sentada su continuidad, teniendo en cuenta que, durante ocho años, Belén Crespo se ha mantenido al frente de la Aemps a las duras y a las maduras, en gobiernos de ambos signos y en contextos económicos muy diferentes, dando muestra del carácter técnico tan necesario en un organismo fundamental dentro del SNS.

Llegó para sustituir a Cristina Avendaño —otra figura histórica dentro de la Agencia— en 2010, con Leire Pajín de ministra y José Luis Rodríguez Zapatero de presidente del Gobierno. Sucedido éste por Mariano Rajoy, los ministros populares Ana Mato, Alfonso Alonso y Dolors Montserrat —con permiso de Fátima Báñez— mantuvieron su confianza. Ha sido Carmen Montón la que ha decidido poner punto final a su colaboración con Sanidad. Dicen algunos que por la crisis del Valsartán. Sea como sea, al Rey lo que es del Rey. Toca hacer repaso de sus méritos, que son muchos y relevantes.

Los IPT

Si en todo su haber hubiera que escoger un elemento representativo de su trabajo al frente de la Aemps, tocaría hablar de los Informes de Posicionamiento Terapéutico, una herramienta cuya razón de ser era tanto sanitaria como económica. En un momento de limitación presupuestaria en el que las necesidades sanitarias superaban el presupuesto, Sanidad puso el acento en el impacto presupuestario asociado a los nuevos medicamentos.

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Además de racionalizar lo que se financiaba, esta herramienta se marcó un objetivo titánico: tratar de introducir más coherencia, integración y continuidad en las diferentes evaluaciones de un medicamento, facilitando tanto la equidad en el acceso como el trabajo de la industria farmacéutica, al tiempo que contribuyendo al uso racional. Sin duda no pudo encontrarse a nadie mejor para impulsar los IPT que una persona que no se cansó de repetir que una de sus preocupaciones son las inequidades en el acceso a los medicamentos que pueden producirse si las comunidades autónomas toman decisiones por su cuenta.

Persona autocrítica, Crespo no se enrocó en la defensa de los IPT y, consciente de sus defectos, durante años ha trabajado en su mejora, procurando avanzar en el carácter vinculante de los informes, en su transparencia y en una metodología más consistente que incluyese valoración económica. Hoy, las críticas a los IPT no han desaparecido, ni mucho menos, pero es innegable que se han matizado. Crespo se marcha en un momento crucial para los IPT, por duplicado: en la agenda del ministerio está el acabar de una vez por todas con las revaluaciones, modificando los Informes; y por otro lado, queda por ver cuál sería el futuro de los mismos si sale adelante la propuesta de reglamento de la Comisión Europea en materia de HTA.

Una agencia del siglo XXI

Pero, si no hubiera que elegir un hito dentro de estos últimos ocho años, y haciendo un repaso más o menos extenso, también cabría hablar de una de sus primeras tareas nada más llegar a la Aemps, que en 2011 pasó de ser un organismo autónomo a convertirse en una agencia estatal adscrita al Ministerio de Sanidad (ocurrió en 2011).

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Este cambio dotó a la Aemps de un marco organizativo más flexible y ágil para resolver problemas de naturaleza técnico-presupuestaria, económico-financiera y de gestión de personal. Podría decirse que, bajo la tutela de Belén Crespo, la Aemps ha entrado de lleno en el siglo XXI, multiplicando su capacidad competitiva respecto a las agencias nacionales de otros países y mejorando, tanto en la generación de recursos como en su gestión eficiente.

Gracias a ello, la Agencia ha podido adquirir nuevas responsabilidades que le han situado a la vanguardia a nivel internacional: así, ha auspiciado y coordinado el Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos (PRAN), que desde 2015 se ha convertido en un baluarte del trabajo de la Agencia. En materia de apoyo a la investigación con medicamentos cabe destacar no sólo la aprobación del Real decreto de ensayos clínicos, sino también la puesta en marcha de la Oficina de Apoyo a la Innovación y Conocimiento sobre medicamentos como punto de contacto dentro de la Agencia para que investigadores y promotores de ensayos clínicos con medicamentos sin ánimo comercial soliciten asesoría en cualquier aspecto técnico, científico o regulatorio y/o administrativo.

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Está claro que tener conocimiento no siempre implica saber transmitirlo. Cualquiera que haya oído hablar a Belén Crespo sabe que esto no se aplica en su caso. Siempre ha hablado con claridad de procesos de aprobación, de biosimilares, de oncología, de programas de acceso, de evaluaciones fuera de la Agencia o de aspectos económicos... Y siempre sin herir sensibilidades. Todo ello le ha convertido en una de las mejores representantes que España ha mandado a las reuniones internacionales. Desde foros como STAMP, la Aemps ha trabajado, colaborando en la definición de un modelo para identificar y apoyar la innovación de medicamentos desde las fases tempranas, por citar un ejemplo.

En el lado negativo, cabría hablar de la frustración que supuso perder la EMA. Pero en materia regulatoria, la Aemps ha llevado a cabo una labor excelente en pro de la accesibilidad de medicamentos. Crespo se marcha sabiendo que España asumirá entre el 25 y el 28 por ciento de incremento de su propia actividad y deseando que la Aemps siga liderando posiciones o que el usuario se convierta en otra figura determinante en la evaluación de fármacos... Un objetivo a largo plazo y para el que aún falta mucho por hacer. De lo contrario, se ha llegado a lamentar, “sólo quedarán sus expectativas, que a veces no se ven cumplidas”. Ella puede irse tranquila, con la seguridad de haber superado, con creces, las que cabía esperar de su paso por la Aemps.

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