|
|
Los 'cubos de la salud' son un sistema ideado por el doctor en Farmacia Álvaro Domínguez-Gil para mostrar de una manera gráfica al paciente los efectos que tienen en su organismo las tomas inadecuadas de sus tratamientos farmacológicos.
|
|
JOSÉ C. RODRÍGUEZ
| MADRID
|
 
Descargar
la edición completa del Nº: 485
Fecha de publicación: Viernes, 29 de Enero de 2010
JOSÉ C. RODRÍGUEZ
La Organización Mundial de la Salud estableció, en 2003 y 2005, un plan para mejorar el uso de los medicamentos en todo el mundo, un plan que refrendó en 2009 el Ministerio de Sanidad. ¿Cómo se puede alcanzar este objetivo? Con la implicación de los pacientes el uso de los medicamentos. Para ello, el farmacéutico juega un papel fundamental, tanto en la comunicación con el paciente como con la información que le proporciona sobre los tratamientos para mejorar la atención prestada. Una actuación con la que se mejora el seguimiento farmacoterapéutico y se reducen los Problemas Relacionados con Medicamentos (PRM).
Un ejemplo de esta labor didáctica que lleva a cabo el farmacéutico con el paciente es la que desde la primavera del pasado año llevan a cabo el doctor en Farmacia Álvaro Domínguez-Gil y las farmacéuticas Aránzazu Riego y Elisa Alonso. Desde su farmacia gijonesa, estos profesionales han llevado a cabo un estudio para determinar la importancia de la figura del boticario en la mejora del uso de los medicamentos entre los pacientes.
El estudio consiste en una serie de preguntas efectuadas a 35 pacientes crónicos y polimedicados acerca de sus tratamientos. Duración, indicación terapéutica de los fármacos o si conoce por qué han de cumplir con los horarios de las tomas son algunas de las cuestiones planteadas. Asimismo, este cuestionario se completa con pruebas y análisis para comprobar la evolución de los tratamientos en función de la respuesta del organismo.
Acerca de los objetivos que persigue este proyecto, Riego señala que lo que se pretende es informar y educar al paciente en el uso de su medicación. "La finalidad que perseguimos es informar al paciente de los motivos por los que debe tomar la medicación y seguir las pautas que el médico le ha dado", afirma. A este respecto, Alonso precisa que durante el estudio ha observado que "hay pacientes que van al médico y se llevan las recetas sin saber para qué valen, o no cumplen las pautas posológicas o el horario y continuidad. A veces dejan de tomar un medicamento un día y al otro lo toman dos veces".
El estudio llevado a cabo puso de manifiesto que muchos pacientes tienen dificultades de comprensión a la hora de seguir su tratamiento farmacológico. Así, un 15 por ciento de los encuestados no sabía para qué era el medicamento que tomaba. Un 46 por ciento desconocía la duración de ese tratamiento. Un 77 por ciento desconocía el significado de la palabra posología. Un 69 por ciento no sabía por qué se debían cumplir los horarios en la toma de la medicación prescrita por el médico...
Para abordar estas carencias, los autores de este estudio consideran imprescindible que la conexión farmacéutico-paciente funcione correctamente. Sobre este aspecto, Alonso señala que el farmacéutico "está especialmente formado" para realizar esta labor didáctica. Y un ejemplo de ello son las charlas personales que estos farmacéuticos llevan a cabo para facilitar a los pacientes la correcta comprensión de sus tratamientos. ¿Los resultados? Tras la información que les facilitaron estos farmacéuticos a los pacientes, sólo el 3 por ciento respondió que aún no comprendía la importancia de cumplir el tratamiento.
Los 'cubos de la salud'
Para llevar a cabo esta labor didáctica este equipo de farmacéuticos usa los denominados 'cubos de la salud', un sistema ideado por Domínguez-Gil para mostrar gráficamente a los pacientes el efecto que tiene en su organismo las tomas inadecuadas de fármacos. El sistema enfatiza en la necesidad de cumplir con la adherencia terapéutica, "algo fundamental" para que los tratamientos sean eficaces y para reducir los efectos secundarios de los fármacos.
Además, el correcto cumplimiento mejoraría la adherencia y la eficacia de los tratamientos, algo que reduciría también el gasto farmacéutico. "No cumplir correctamente con la medicación aumenta la demanda de fármacos en hospitales y el número recetas, con lo que se incrementa el gasto sanitario", afirma Alonso.
Tanto Alonso como Riego estiman que el farmacéutico es quien debe llevar a cabo esta labor informativa porque "muchas veces los médicos tienen sólo cinco minutos para atender a un paciente". En este sentido, Riego tiene claro que es la farmacia la que debe realizar esta tarea, "siempre en colaboración respetuosa con los médicos".
La relación entre farmacéuticos y pacientes debe ser cordial y de cooperación para que la atención que brinda este profesional sea efectiva. Ésta es la conclusión que se extrae de un estudio elaborado por las farmacias de Cantabria durante 2009 acerca de las prestaciones que los farmacéuticos de esta autonomía realizaron para resolver los resultados negativos asociados a la medicación.
La investigación, llevada a través de un seguimiento farmacoterapéutico, se centró en 57 pacientes, sobre los que se realizaron 75 intervenciones y una labor de seguimiento de al menos dos meses de duración. Las intervenciones se realizaron sobre los efectos negativos de fármacos o por la toma de dosis inadecuadas (17,3 por ciento), así como por el incumplimiento del tratamiento (29,3 por ciento). La principal conclusión del estudio fue que un 90,7 de las intervenciones llevadas a cabo para resolver estas complicaciones fueron aceptadas por el paciente, mientras que un 74,7 por ciento de éstas fueron aceptadas y sirvieron, además, para resolver los resultados negativos asociados a los fármacos. De estos datos se puede extraer que la atención que presta el profesional farmacéutico es generalmente bien recibida y aceptada, salvo en casos muy concretos, y además es efectiva, ya que tan sólo siete intervenciones no sirvieron para resolver los problemas derivados de los fármacos.
Ana Santamaría, vocal de Atención Farmacéutica del COF de Cantabria, manifestó a propósito de estas cifras que "la cooperación entre el paciente y el farmacéutico es vital". Igualmente, añadió que era "muy importante la comunicación entre ambos para resolver los problemas derivados de los fármacos". El estudio concluyó, asimismo, que la forma de comunicar un resultado negativo asociado a la medicación no influyó en el grado de aceptación ni en el resultado final.
|