MARIO SAAVEDRA
| MADRID. EL GLOBAL
|
 
Descargar
la edición completa del Nº: 485
Fecha de publicación: Domingo, 30 de Abril de 2006
Mario Saavedra
"En España cada bioinvestigador va por libre, y puede pasarse toda una vida estudiando, digamos, las propiedades fisicoquímicas del borde de algún tipo concreto de planta. No hay relación entre las demandas en salud de la sociedad y las investigaciones. Es como si tuviéramos un río caudaloso: en una orilla están los investigadores, y en la otra las empresas y los usuarios, que están pidiendo a gritos que los de enfrente crucen el río".
Así de contundente se muestra en conversación con este periódico el experto en biorregiones Jorge Arenas-Vidal, de Vitalia Consulting.
Los bioclusters y las biorregiones pueden ser una solución a esta distancia entre las necesidades sanitarias de la población y la I + D en biotecnologías en España. Pero no sólo eso: también son firmes candidatos a convertirse en motores de las economías regionales.
Un biocluster es a las biociencias lo que Silicon Valley es a la informática: decenas de empresas dedicadas a una actividad concreta, investigadores e instituciones, reunidos todos en un espacio geográfico que suele delimitarse, grosso modo, como de un radio de unas dos horas en coche. ¿Y para qué sirven? La organización de un biocluster, espontánea en el caso de Silicon Valley, hace que las empresas dedicadas al mismo sector "compitan": son empresas, luego compiten; pero también son unas proveedoras de las otras, luego cooperan. Y todas necesitan I + D, y ahí lo tienen, al alcance de la mano, en los centros de investigación…
El cluster es un modelo de organización popularizado en 1990 por el economista estadounidense Michael Porter. Se basa en la idea de que aquellas organizaciones interrelacionadas en un área limitada geográficamente (sea país, región o municipio) ejercen, gracias a su cercanía y competitividad, de motor de crecimiento económico y de investigación y desarrollo para toda el área.
"Un biocluster es un conjunto de empresas que se alojan en el mismo sitio para apoyarse y aprovechar la sinergia" define para EL GLOBAL, Rogelio Pardo, director de comercialización de Genoma España. "Estas empresas nacen todas con un capital-semilla que es dinero público o de capital de riesgo, y normalmente crecen alrededor de una patente", afirma este experto. Una definición más amplia, elaborada por la Fundación Bamberg, define el cluster de salud, biocluster o biorregión como un conjunto de organismos, empresas e instituciones que influyen en la salud de los ciudadanos: organismos oficiales, hospitales, centros de salud, farmacias, centros académicos, empresas de equipamiento sanitario, laboratorios farmacéuticos, asociaciones de pacientes, etc., todos en un área determinada.
¿Existe algún biocluster como tal en España? La respuesta varía según a qué especialista se le pregunte, pero si lo hubiera, las dos firmes candidatas serían Cataluña con su Bioregió y el País Vasco con el Biobask 2010.
Para Rogelio Pardo, "biocluster como tal sólo existe uno: la Bioregió de Cataluña. Hay también iniciativas como Biobask 2010 en el País Vasco y bioincubadoras (espacios reservados en las universidades para la creación de pequeñas empresas biotecnológicas) en Galicia, Valencia, Málaga, Granada o Sevilla. En Madrid hay además una bioincubadora cedida por una empresa privada en el parque tecnológico de la capital", explica Pardo.
Joan Cornet es el presidente ejecutivo de la comisión de la Bioregió de Cataluña, y para él no existe duda alguna: "La Bioregió es un hecho. Contamos con la presencia de las importantes empresas farmacéuticas, como Sanofi-Aventis, Novartis, Almirall, Esteve, Ferrer, etc.; otras líderes en biotecnología, o potentes agroalimentarias en Gerona, Lleida y Tarragona", asegura para EL GLOBAL.
Lo cierto es que Cataluña lo tiene casi todo para constituir un biocluster productivo. En la región están casi un 50 por ciento del total de empresas farmacéuticas afincadas en España y el 38 por ciento de las compañías de fabricación de productos médicos. Tiene un parque de investigación biomédica (en Barcelona), próximamente (15 de mayo) se inaugurará el Parc de Recerca Biomédica de Barcelona (PRBB) y 13 empresas biotecnológicas (en 2004, según Asebio).
El biocluster catalán se ha cimentado sobre tres pilares: empresas, hospitales universitarios, centros de investigación y la Administración pública. ¿Los resultados? Joan Cornet pone un ejemplo: "Investigadores del Hospital Clínic de Barcelona crearon un chip con nanotecnología que se implanta en el intestino y da información en tiempo real de variables como la acidez. Fue una labor de cinco años de investigación. Actualmente ya hay una empresa detrás de este producto. Éste es uno de los múltiples ejemplos de cómo una investigación puede salir de las paredes de los laboratorios, de cómo los científicos consiguen salir de su torre de marfil. La creación de spins-off es otro buen caso de estudio en el que los bioclusters pueden aportar la sinergia necesaria para llevar las ideas hacia una materialización comercial: se trata de empresas que surgen alrededor de una patente conseguida por un pequeño equipo universitario. En la fundación de spins-off es donde el Gobierno regional, a través de fundaciones como la Bioregió de Cataluña que preside Cornet, tiene que dar el do de pecho. Un camino, sin embargo, aún por recorrer: "Estamos al mismo nivel de publicaciones científicas que Suecia, pero aquí creamos aún cinco veces menos empresas biotecnológicas".
Pasar de Cataluña al País Vasco es pasar de un entorno con mucho poderío empresarial a otro donde la iniciativa política para la creación de bioclusters ha tenido que suplir la carencia de grandes firmas biotecnológicas. Si Cataluña tiene un total de 99 compañías dedicadas total o parcialmente a la biotecnología, el País Vasco tiene que conformarse con la presencia de 25. Sin embargo, muchos analistas califican al plan Biobask 2010, iniciado en 2001, como el más serio a la hora de conseguir un biocluster.
"Hemos creado un biocluster pequeño, pero somos de hecho un cluster", asegura María Aguirre, directora de la agencia Biobask, que ha gestionado en cuatro años un capital "de 100 millones de euros, 70 aportados por el Gobierno".
El CIC Biogune (Centro de Investigación Cooperativa para las Biociencias, en Vizcaya) lleva ya un año trabajando, y fue creado dentro de este plan. En breve se va a inaugurar otro, el CIC Biomagune, que está en fase de adecuación. "La estrategia es convertir al País Vasco en una biorregión competitiva en el entorno internacional", afirma Aguirre a este periódico, y ya están consiguiendo "las primeras patentes gracias al plan".
En todo caso, en lo que coinciden los analistas es en que los bioclusters en España se están creando por generación espontánea, y que quizá no estuviera de más algo de coordinación, de planes a medio plazo. Por ejemplo, para evitar redundancias entre diferentes regiones. Es como en el caso de la investigación con células madre: ahora casi cada comunidad impulsa su centro de referencia en medicina regenerativa. "En este país en vez de hacer una cosa bien se hacen 17 a medias" comenta Jorge Barrero, secretario general de la patronal Asebio de empresas biotecnológicas. Barrero quiere dejar claro que no es el ámbito de decisión por comunidades la causa del problema, sino la falta de una visión global que evite que, por mucho dividir, "ninguna región de España tenga masa crítica de investigadores y recursos suficientes como para ser competitiva a nivel mundial".
Desde Asebio se anuncia para este año un foro de biorregiones para que "cada investigador y cada empresa pueda ser consciente de lo que está haciendo el de al lado". Una solución que define como de gestión "botton-up a falta de una iniciativa del Estado que provea de una organización top-down".
Las primeras biorregiones del mundo surgieron de un proyecto alemán que puso a competir a los landers por los recursos del Estado, en lugar de repartirlos a partes iguales. Las biorregiones que mejores proyectos presentaban se llevaban todo el pastel económico. Era el año 1996, pero sobre todo era Alemania. En España, el modelo de sanidad por comunidades autónomas dificulta la coordinación estatal de los bioclusters. Desde el Ministerio de Sanidad se asegura que éste es el principal motivo por el que se carece de un plan estatal para la creación de biorregiones.
La redundancia y la dispersión de recursos centran el debate. Jorge Barrero considera necesaria "una comisión interministerial que dependa de Presidencia, como existe en otros países, para organizar la biotecnología en España". Los responsables de las biorregiones catalana y vasca no lo ven igual. Para Joan Cornet no existe tal duplicidad: "Hay centros de investigación en medicina regenerativa en Andalucía y Cataluña, por ejemplo, pero unos se especializan en la diabetes y nosotros en las enfermedades cardiovasculares, por ejemplo". María Aguirre no ve la redundancia por ningún sitio: "El resultado suele ser la suma de lo que se hace en los núcleos. Se trata de sumar, no de repetir".
En Europa los bioclusters están, cómo no, mucho más avanzados que en España: Munich, Berlín, París, Lyon-Grenoble, Estocolmo-Uppsala, Cambridge, Oxford, Helsinki-Turku, Basle y Zurich, entre otros —datos de la Universidad de Barcelona—, suman una decena de potentes biorregiones que pueden competir con racimos económicos similares en Estados Unidos o Japón.
Pero, además, estas biorregiones se han agrupado en metaclusters: así ocurre con el conocido como Scanbalt, una agrupación de bioclusters del norte de Europa (Dinamarca, Estonia, Finlandia, Islandia, Noruega, Polonia y parte de Rusia, entre otros países).
El portavoz de Scanbalt, Peter Frank, explica así el cometido de esta iniciativa: "Se trata de hacer de puente entre la Unión Europea y las biorregiones, atraer capital humano y recursos económicos hacia la investigación, y crear una marca corporativa con la que estas regiones puedan competir en el exterior conjuntamente. Todo basado en una triple hélice formada por instituciones públicas, autoridades y compañías privadas". Los mismos nombres de los bioclusters unidos a Scanbalt dan una idea de la potencia que juntos pueden tener en el exterior: Biocon Valley, Bioforum Oulu, Biomedico Forum, Biomobile, BioTeamSouth, BioTop Berlin-Brandenburg, BioTurku, Estonian Biotechnology Association, MedCoast Scandinavia, Medicon Valley y Norgenta. Unas 700 compañías ya se han sumado al proyecto.
Corporación Tecnológica de Andalucía
El pasado martes 25 de abril se presentó en Madrid la Corporación Tecnológica de Andalucía (CTA). Su director general, José Guerra Camacho, aseguró que la fundación cuenta con un presupuesto de cerca de 100 millones de euros (algo menos de la mitad aportado por la Junta de Andalucía, y el resto por las empresas asociadas). Esperan también una gran cantidad de los 800 millones de euros del cheque de la Unión Europea de 2.000 millones para el desarrollo tecnológico de las eurorregiones españolas.
"Andalucía tiene una imagen de región alegre, pero no de región innovadora. Queremos lavar esta imagen y llevar a Andalucía a ser una región con mucho valor añadido dentro de Europa", aseguró Guerra en la reunión apadrinada por la fundación Cotec.
Para ello pretenden relacionar los grupos de investigación andaluces (PAI) y los centros de innovación tecnológica con las empresas. Las compañías, generalmente afincadas en Andalucía, tienen tres tipos de asociación en función de la cantidad de dinero que aporten a la CTA: miembros numerarios, los que aportan un millón de euros; empresa colaboradora, con 240.000 euros; y empresa asociada, con 60.000 euros. "De cada euro que pongan las empresas pueden sacar financiación de hasta cuatro euros", estimó Joaquín Moya-Angeler, presidente de la CTA.
De momento, según los datos presentados por Guerra, en la convocatoria de enero de este año se han aceptado 14 proyectos (ocho en tecnologías de la información, cuatro en energía y medio ambiente y dos en procesos productivos). El número de empresas en ese mes era de 17 y el número de grupos andaluces de investigación PAI 15. El presupuesto total para proyectos ha sido de casi 15 millones de euros.
|