Fecha de publicación: Domingo, 5 de Junio de 2005 'Operación Mamut'. Con este sugerente nombre ha sido bautizada una operación llevada a cabo conjuntamente por el Cuerpo Nacional de Policía y la Guardia civil, que ha permitido el desmantelamiento de una red de producción y distribución de sustancias dopantes ilegales como esteroides, anabolizantes y productos hormonales.
Esta maniobra se ha saldado con la detención de 70 personas procedentes de 13 provincias españolas y la requisa de 30 millones de unidades que iban a ser distribuidas tanto en el territorio nacional como en otros países de la Unión Europea. Los laboratorios que fabricaban estas sustancias desviaban una buena parte de su producción al mercado ilegal. El acceso a estos productos por parte del ciudadano era tan sencillo que se podía hacer desde gimnasios, clínicas deportivas, establecimientos de productos dietéticos e, incluso, Internet.
El resultado de esta operación ha puesto de manifiesto, aparte de la eficacia de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, la facilidad con la que el usuario tiene la posibilidad de acceder a productos que, posteriormente, pueden ser utilizados para incrementar artificialmente el rendimiento físico en las actividades deportivas.
Con estas facilidades, qué ciudadano en su sano juicio preferiría ir a una farmacia —en la que se garantiza una atención cualificada y un control eficiente sobre el medicamento— con una receta, previamente visada, para conseguir la hormona del crecimiento con el único fin de usarla como sustancia dopante. Lo que está claro es que el uso hospitalario de la somatropina no garantiza una reducción del consumo de productos con fines dopantes, a pesar de que el argumento de Sanidad para retirar este producto de la farmacia haya sido "garantizar la salud de las personas" y evitar su ingesta como dopante.