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Presidente de la Organización Médica Colegial
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04 feb 2018 - 08:00 h
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Ha pasado más un año de la supuesta recuperación económica que ha conducido al Sistema Nacional de Salud (SNS) a una situación compleja y preocupante en España, con recortes económicos indiscriminados, que han incidido especialmente en la calidad asistencial y en las políticas de personal. A pesar de todo, y gracias especialmente al compromiso y dedicación de los profesionales de la sanidad, se ha seguido, y se sigue, ofreciendo una atención sanitaria cercana, universal y solidaria.

El interrogante que nos podemos plantear, es si podremos seguir manteniendo estas características, si persisten las condiciones de déficit presupuestario crónico y de financiación y especialmente si seguimos sin realizar los cambios estructurales que permitan mantener nuestro modelo sanitario.

A esta situación se le añade el alto costo de la innovación terapéutica y diagnostica, como lo demuestra el ejemplo del elevado precio de los nuevos medicamentos como el de la Hepatitis C que han puesto en jaque el presupuesto general de algunas CCAA, y que incidirán en el acceso al medicamento en general, sin que hayamos tomado grandes decisiones al respecto (“catalogiño” en Galicia y selección pública en Andalucía)

Las políticas sobre medicamentos afectan de pleno a la sostenibilidad del SNS y es un tema que, por responsabilidad, también compete a los médicos que estamos comprometidos, como marca nuestro Código de Deontología, a colaborar en la eficiencia y en el mejor uso de los recursos.

Desde los colegios de médicos, defendemos que el acceso al medicamento esté regido por los criterios de accesibilidad y eficiencia, equidad, seguridad, efectividad y, por supuesto libertad de prescripción, pensando siempre en el mejor interés para nuestros pacientes.

Para seguir manteniendo nuestro modelo sanitario tal como lo conocemos, demandamos un gran Pacto por la Sanidad, con la intención de que la sanidad deje de ser un arma arrojadiza y de confrontación entre los diferentes partidos políticos y se garantice una asistencia sanitaria pública, de calidad, universal, equitativa de verdad y financiada mediante impuestos.

Si todos estamos de acuerdo en que contamos con un excelente modelo sanitario, uno de los mejores del mundo y estamos de acuerdo en que los profesionales son el pilar fundamental de este modelo ¿Por qué no damos los pasos necesarios para salvaguardarlo?

Dese la profesión hemos propuesto muchas y variadas medidas, la mayoría están recogidas en el acuerdo que firmó el Foro de la Profesión Médica con el Ministerio de Sanidad, Servicios sociales e Igualdad en 2013. Desde entonces, a pesar de las reuniones y perspectivas de llevarlas a cabo, seguimos en estado de parálisis o letargo crónico. El Ministerio tiene que asumir sus responsabilidades y las comunidades autónomas las suyas en función de las competencias que tienen. Pero está claro, que uno por otro, seguimos sin dar los pasos necesarios.

El ejercicio profesional ha sufrido y está sufriendo las consecuencias de esta situación, y tanto en el ámbito público como en el privado llevamos años soportando una mala calidad en el empleo. Llevamos, desde hace 5 años, recogiendo a través de una Encuesta sobre la Situación Laboral de los Médicos en España, datos que demuestran una situación de temporalidad que está precarizando la profesión y convirtiendo al SNS en la mayor empresa de trabajo temporal. La Oferta de Empleo Pública anunciada este año por el Ministerio de Hacienda y Función Pública es una bocanada de esperanza ante una situación que está afectando la motivación y desgarrando las vocaciones de muchos jóvenes médicos y médicas que en estos últimos años se han tenido que marchar para poder ejercer fuera de España. Si hablamos del ejercicio privado de la medicina, la situación a la que las compañías están abocando a los profesionales es todavía peor, con unas retribuciones que producen verdadera indignación.

A todo esto, se añade la falta de políticas de recursos humanos, porque seguimos pendientes de un Registro de profesionales sanitarios, que nos diga cuantos médicos hay, donde están y qué especialidades tienen, mientras que, a la vez, se siguen abriendo facultades de Medicina sin sentido, alimentando la formación sanitaria como negocio privado o como dudosa reivindicación de pequeñas patrias locales, revirtiendo un modelo de formación especializada de éxito, con las consecuencias que tendrá sobre la calidad formativa y especialmente sobre los ciudadanos.

Todos estos posicionamientos responden al compromiso de la OMC en la defensa de nuestro modelo sanitario, compromiso con la salud y especialmente con la compasión hacia los que sufren, menos tienen y más nos necesitan.

Los médicos, todos los profesionales sanitarios y todos los agentes implicados en la sanidad tenemos que ser capaces de aparcar nuestras diferencias, buscar lo que nos une y colaborar para seguir manteniendo esta asistencia de calidad que hemos heredado. Un sistema que nos ha cuidado y nos cuida, que nos ha visto crecer profesionalmente y del que nos sentimos orgullosos. Es nuestra obligación legarlo a futuras generaciones.

“El déficit presupuestario pone en riesgo al modelo sanitario”

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